Bilocación, Premonición o Anticipación
La ministro Cabrera se ha unido al plantel de virtuosos que configuran el gabinete del señor Zapatero (por citar sólo algunos: Magdalena Álvarez, Moratinos, Bermejo, Solbes, etc.) y ha querido entrar por la puerta grande: acreditándose con alguna habilidad que no hubiera ya practicado alguno de sus compañeros del espectáculo circense en que consiste la política española-"Gobierno de España". Claro que con el número cómico permanente que se traen entre manos los dos primeros, el de funambulismo político de Bermejo y el del hombre que dormía demasiado, del último, quedaban ya pocas alternativas. Por eso se decidió por las ciencias paranormales. Paranormales y para anormales, porque en una sociedad cada vez más despreocupada por los temas del alma - ahí están los autobuses ateos sin que nadie haya soltado un buen bofetón al inspirador de la idea -, que duda de la existencia de Dios hasta el punto de ofenderle (quizá están buscando provocarle, angelitos, para probar precisamente lo contrario) no me van a decir ustedes que sí se creen lo de la señora ministro en dos sitios a la vez y con distinta indumentaria.
Descartada pues la idea de la bilocación, dato, por otro lado, confirmado por ella misma, cabe preguntarse por la premonición, como alternativa de conocimiento previo, pues grabar y publicar un vídeo con la valoración oficial del ministerio-"Gobierno de España" de la sentencia del Tribunal Supremo acerca de la Objeción de Conciencia en materia de Educación para la Ciudanía, dos días antes de que ésta se produjese y de que incluso se inciara su discusión, que todos los medios se emplearon en resaltar como muy largas y discutidas, o es premonición o es magia, que tampoco estaría mal para el circo-"Gobierno de España". Pero como la razón anterior sirve también para ésta: si no crees en la existencia de Dios, solo faltaría que creyeras en las ciencias paranormales y los fenómenos ocultos, sólo cabe ya, de manera taxhativa, la solución de la anticipación: La señora ministro se anticipó al resultado previsible de la sentencia, grabó tres vídeos - todos en el mismo sentido, por cierto - y lo colgó en Youtube dos días antes, para ir ganando tiempo. ¡Que eficacia! ¡Oiga y lo de las largas dicusiones nada, eh.. ¡Mayoría aplastante de magistrados puñeteros!
Sólo queda un pequeño detalle, una premisa básica a la que atender, en todo este embrollo: que de todos los vídeos posibles grabó tres, los tres en el mismo sentido, y que publicó sólo uno, el que coincidía plenamente con lo que sabemos hasta el momento de la sentencia, ¡dos días antes! ¡Que arrojo! No sólo se anticipó a tener dispuestas varias valoraciones para, según los casos, explicar todas las veces lo mismo, no. Además se aventuró adejar ya "colgado" el definitivo.
Son, en definitiva, las tres explicaciones para anormales.
Y aquí es donde entra la explicación heterodoxa, no sujeta al mundo del circo y del país de las hadas de Zapatero. Entra la explicación que se desmarca de la herrumbre intelectual y moral de los españoles, muy democráticos, constitucionales y afectos al sistema y de la estupidez y pasividad colectiva de la clase política, incapaz ya de avergonzarse por nada: las explicaciones de matiz delictivo.
Porque tanto si algún Magistrado de las puñetas reveló información confidencial antes incluso de producirse, como si fue por la mucho más probable causa guerrista de la muerte de Montesquieu y la separación de poderes, que practican sistemáticamente los gobiernos socialistas, lo cierto es que estamos ante un delito y un desafuero tal, que revela sin paliativos, la catadura moral de ésta sociedad enferma a la que me refería antes y que no ha levantado ni un dedo para conducir, debidamente escoltada por dos guardias, a la ministra y al Alto Tribunal en pleno a la que debería ser su nueva residencia en Alcalá-Meco.
Sin embargo, también llena de argumentos morales a las personas decentes, con hijos en edad escolar, que vamos a seguir objetando, con o sin Tribunal Supremo, el adoctrinamiento perverso de nuestros hijos.
No sé si tendré que llevarme a mi hija a Francia, a Inglaterra o a Pernambuco, pero les aseguro, delincuentes, que cuando quiera que otros adoctrinen a mi hija será con mis parámetros y principios morales y no con los suyos. Les guste o no. Y estarán, desde luego, mucho más cerca de la Formación del Espíritu Nacional, que tanto han denostado ustedes, que de las mil y una manera posibles de abrir, ponerse y usar un condón, que pretende el último payaso de nuestro particular circo-"Gobierno de España", el señor Blanco. Pepiño para la comunidad de actores de espectáculos circenses.
¡Insumisión!
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