lunes, 21 de noviembre de 2011

19 de Noviembre: Jornada de Reflexión (vídeo)



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19 de Noviembre: Jornada de Reflexión

Discurso pronunciado el 19 de noviembre de 2011 en Marqués de la Ensenada en en 75 aniversario de la muerte de José Antonio

Buenas noches, amigos y camaradas; bienvenidos una vez más, a esta concentración frente a la que fuera la casa del fundador, asesinado, hoy hace 75 años.

Frente a las dificultades, el tesón; el esfuerzo, la razón.
Frente a la injusticia, la lucha.
Frente a las prohibiciones, la batalla en los tribunales… y al cabo, ¡la victoria!...
¡Cuántas batallas no ganaríamos los falangistas cotidianamente, si nos afanáramos con la misma fe, con la misma moral de victoria, con la misma convicción en la razón y los mismos argumentos de saber que hacemos lo que tenemos que hacer, y lo hacemos bien, con el mismo tesón, la misma dedicación y seguramente parejos resultados!
Tengo que empezar dando las gracias – escuetas, lacónicas, pero gracias, al fin y al cabo – a Manuel Andrino, mi voluntario jefe político, por permitirme alzar aquí mi voz por tercer año consecutivo – todos desde que ingresé en La Falange – por dos razones: primero porque no se me ocurre un mayor honor que dirigir la palabra al puñado de fieles que os concentráis aquí delante, llegados desde muchos lugares de Europa – bienvenidos – en este aniversario que constituye la innegable conexión entre lo que fuimos, lo que somos y - Dios lo quiera - lo que queremos ser.
Y en segundo lugar, porque él sabe y todos lo sabéis, que soy una sostenida voz crítica interior, con nosotros mismos, con lo que hacemos cada año, con lo que representamos en la sociedad en comparación con lo que querríamos ser y con los movimientos que hacemos para transformarnos en la Falange del mañana.
Y sabiéndolo él, sabiendo que subo a esta tribuna, año tras año, a recordar lo que nos falta por hacer, lo que no hemos sabido hacer durante el año o lo que en mi opinión deberíamos buscar cada día para hacer de la Falange, no una opción, sino la única opción posible en este mundo caduco, monocorde, liberal-capitalista, sin más Dios y sin más patria que el dinero, el beneficio y la globalidad de los negocios, me sigue permitiendo subir aquí, para que hagamos juntos este examen de conciencia colectivo, en la que para nosotros constituye, no únicamente la jornada para el recuerdo de nuestro fundador, sino la jornada de lucha por excelencia que abre el ciclo anual: El 20 de Noviembre.
Gracias Manolo, por tu valentía y tu confianza, porque me hacen pensar que tú, como yo, como la mayoría de los falangistas, queremos otra posición para la Falange en la vida pública; queremos ser capaces de influir de manera distinta a como lo hacemos hoy; queremos llegar a esa legión de gentes – víctimas de las democracias liberal capitalistas, tanto como de las democracias “populares” – que hoy se debaten entre el hambre, el desempleo, el desahucio y la pobreza extrema, gracias a las políticas neoconservadoras de populares y socialistas al uso, al dictado de orondos y desconocidos personajes mundiales, que agrupados en clubes y multilaterales, deciden en un virtual tablero de ajedrez, los destinos del mundo en general y de España en particular.
Los falangistas queremos cambiar eso. Los falangistas necesitamos, por definición, ofertar la alternativa a la muerte cierta de nuestro pueblo independiente y libre. La alternativa a los dictados de Ángela Merkel y el pequeño Sarkocy que ya se reúnen para decidir cuándo van a intervenir nuestra maltrecha economía, posando sus acaudaladas manos sobre nosotros, merced a los ataques especulativos que la cerrazón y la estupidez de los socialistas, por un lado, y el anti patriotismo económico de las derechas, por otro, han permitido porque interesaba a los posicionamientos electorales que se debatirán, precisamente, mañana en las urnas. No dudéis que de vencer el Partido Popular mañana, se relajarán artificialmente las presiones sobre España y nos será vendido como un síntoma de confianza en el nuevo gobierno… y no como una estrategia de apoyo del gran poder económico mundial en la sombra… al nuevo aliado político
No será casual, no, que los ataques económicos sobre España, forzando la prima de riesgo y acercando peligrosamente la intervención, hayan coincidido, mayoritariamente, con el cierre de campaña previo a la jornada de reflexión. Veremos si continúan tras el traspaso de poder.
Pero para que los falangistas podamos ofertar esa alternativa necesaria, consustancial a nuestra propia existencia, necesitamos creernos que lo somos, creer de verdad que somos alternativa, trabajar de verdad para serlo eficazmente y ser vistos como tal, con la misma fe, con la misma moral de victoria que requiere un ejército antes de entrar en combate y sin la cual está perdido antes de empezar la batalla… Con la misma fe y la misma moral de victoria con la que hoy estamos aquí, porque vencimos en los tribunales, la batalla que nos planteó la enemiga Delegación del Gobierno y sus acólitos de la Junta Electoral.
Fe en la victoria. Hace poco, un personaje público que no viene al caso – casi estoy seguro de que no le haría ningún favor si yo le mencionara hoy aquí – político en gobiernos del PSOE y también del PP, me recordó una frase que ya no volveré a olvidar. Él la aplicaba a las posibilidades económicas de España, en este trance que vivimos. Pero el ámbito es sin duda corto, muy corto, y la frase muy oportuna para nosotros hoy.
La frase es de Publio Virgilio Marón, poeta romano del primer siglo antes de Cristo y autor, entre otras obras, de la Eneida, más conocido como únicamente Virgilio: “Possunt quia posse videntur”. Pueden, porque creen que pueden. ¡Moral de triunfo, fe en la victoria, convicción en los propios ideales, en lo que hacemos, para quién lo hacemos y por qué lo hacemos! ¡Sólo así podemos romper esta lenta marcha hacia la desaparición de las falanges, sin apenas haberle contado al mundo cuál es nuestra propuesta!
Reconozco que me atrajo poderosamente la atención, recordar la frase que había leído en mis lejanos tiempos de estudiante de latín, durante mi bachiller, así que releí algunos pasajes de Virgilio que aún llamaron más mi atención. Pareciera que el poeta pretendiera recordarnos a los falangistas que no hay ningún camino fácil y ninguna victoria sin fe y sin trabajo – ora et labora, que dice la Regla de San Benito -. Me paré en una frase reveladora: “Macte nova virtute puer: sic itur ad astra!” ¡Ánimo muchacho! ¡Así se va a las alturas!
La he recogido porque con frecuencia – ya no os traigo más latinajos - su significado será mucho más importante para un falangista que para cualquier otro. Es un aforismo para señalar la voluntad decidida de lucha y esfuerzo ante situaciones difíciles…
Así se va a las alturas, dice el final… y es cierto que para nosotros, como para nuestro fundador, ese camino decidido de lucha y esfuerzo, con fe y voluntad de victoria, puede continuar allá arriba, en los luceros… donde los falangistas con fe tenemos la suerte de saber que no solo habremos ganado una plaza en La Guardia sin Relevo, sino que continuaremos la lucha en favor de nuestros camaradas en la batalla diaria, aquí en el suelo…
Esta jornada tiene que ser para nosotros, por tanto – así lo proclamó hace años Gustavo Morales – una jornada de lucha política, tanto o más importante que una jornada para el recuerdo. Una jornada de reflexión… añado yo…
No me refiero, obviamente, a la jornada de reflexión que los demócratas al uso se han dado durante el día de hoy, en esta pantomima que ellos confunden con democracia. Confunden, eso sí, deliberadamente, por supuesto.
No es que crean que esto que hacen los españoles sea elegir libremente a sus representantes para que, en su nombre, tomen las decisiones que a los españoles convenga, sin atender a condición social, económica, de raza, género y tantas otras proclamadas por la Carta Magna, no.
Saben que no lo es… pero nos han imbuido de tal espíritu electoral, de tan elocuentes palabras, de tanta necesidad de voto, que se diría por un momento que es verdad que no les importamos los españoles una higa, a partir de mañana, como enseguida se encargarán de demostrarnos.
Pero lo cierto es que el resultado de mañana lo sabemos ya sin reflexión alguna. Mañana ganará el Sistema y perderá España. Mañana ganará la derecha del PPSOE y perderemos los españoles. Mañana habrá otro poco menos de democracia real y un poco más de partitocracia bipartidista; un poco menos de cauces de representación y unos pocos más de estipendios y ventajas para los políticos profesionales que se subieron a un coche oficial al cumplir 20 años…  y no se han vuelto a bajar de él, gane quien gane las elecciones… Mañana habrá otra pensión vitalicia para el peor y más miserable de los presidentes que España ha tenido desde los tiempos de Godoy y por la cual cobrará una fortuna el resto de su vida, como premio a su catastrófica obra y sin dar más explicaciones ni pagar más pena, que el hecho de abandonar La Moncloa, como único castigo.... camino del Consejo de Estado...
Por eso, oigáis a quien oigáis mañana, todos repetirán sin descanso que han vencido y que gana la democracia…
Esa democracia que para asegurarse "el pastel", primero decidió que el mínimo porcentaje social para obtener representación parlamentaria era … el que le hiciera falta a Izquierda Unida en cada momento, que para eso son los mamporreros rojos de la derecha socialista del PSOE.
Después, y por si acaso había alguno que lograra pasar el filtro, decidió abocarlos al Grupo Mixto, a repartirse entre todos los desheredados de la fortuna y todos los miserables de las “naciones” virtuales, los escasos cinco minutos de tiempo de intervención en el hemiciclo, para defender cualquiera de sus propuestas.
¡Total, para lo que les importa lo que tengamos que decir los ciudadanos y las opciones minoritarias…! Al fin y al cabo ellos votan las resoluciones en función del gesto que indique - como el base de un equipo de baloncesto - el jefe de filas parlamentario… ¡y lo hacen hasta con los pies si es necesario y alguno está muy ocupado como para ir a “trabajar” ese día!
Pero no bastaban las cortapisas en esta aparente democracia porque, de vez en cuando, se les escapaba alguna plataforma de ciudadanos, alguna Rosa Díez, o algún extraño Anglada, poniendo en riesgo su maravilloso sistema parlamentario de representación bipartidista. ¡Y eso que son tipos que ni siquiera cuestionan el Sistema ni sus cauces! No obstante, les complican su idílico mundo democrático pensado “sólo para dos”.
Así, a comienzos de este año, una nueva normativa – sin duda necesaria entre la tormenta de asuntos que debía tener el legislador encima de la mesa, todas de capital importancia - supuso la modificación de la Ley electoral que exigía a las formaciones sin representación, unos avales previos y acreditados públicamente.
De esta manera se nos separaba más de las Cámaras y, afortunadamente, digo yo,  del Sistema, recordándonos, una vez más, que este camino es sin duda, la senda de la destrucción de la verdadera democracia y de los verdaderos cauces de representación del pueblo.
Había que consignar públicamente nombre, apellidos, DNI y fecha de nacimiento, en un documento que especifica, pública y claramente, a qué formación política prestas tu aval – único, por cierto – pasando por encima del más elemental derecho al voto secreto, proclamado en eso que ellos llaman la “Norma entre las Normas”.
¿Os imagináis al ciudadano de a pié, no falangista, que sólo conoce de nosotros todo lo terrible que el Sistema les traslada falsamente, siendo invitado a firmar en semejantes condiciones un aval para FE-La Falange? ¿Cuántos miedos, cuántas consecuencias temerá ese ciudadano supuestamente libre? ¿Cuántas resistencias habrán tenido que vencer los camaradas empeñados en conseguir las firmas, en el pequeño espacio de tiempo que les concedió el Sistema con sus trucos?
¡Pues lo hicieron, a pesar de todo! ¡Lograron los avales en aquellos lugares donde tenemos más presencia y capacidad de trabajo y los presentaron! ¡Varias de las Falanges lo hicieron!¡Pero tampoco fue suficiente!
Las firmas fueron directamente invalidadas por supuestos errores de forma para los que, no obstante, no dieron el habitual período de subsanación de errores de cualquier proceso administrativo y nuestras candidaturas no fueron proclamadas…
No importa, no hay mal que por bien no venga y esta es una de las razones por las que podemos estar hoy aquí: si no somos candidatos, no alteramos ni el proceso electoral ni la jornada de reflexión, pese a lo que opine la delegación del Gobierno y la Junta Electoral.
Así que como no alteramos un proceso en el que no intervenimos, no creo estar haciendo lo que mejor hace Rubalcaba, que es violar jornadas de reflexión – inútiles y falsas por otra parte – si digo que mañana, camaradas, amigos, simpatizantes, votéis al menos malo, al que en conciencia mantenga tesis válidas para nosotros en lo fundamental… si es que hay alguno; y si no, pasad un estupendo domingo con los vuestros.
No necesitamos, efectivamente, reflexionar para saber lo que va a pasar mañana. Ganará la derecha del PP, que arreciará con las recetas liberales llevadas a cabo por la derecha del PSOE estos cuatro años atrás. Recortarán gastos sociales, abaratarán despidos que afectarán fundamentalmente a las grandes multinacionales que siguen ganando fortunas en la crisis, mientras seguirán despreciando, sin embargo, las particulares condiciones laborales y de generación de empleo del 85% del tejido industrial español, que es la PYME y los autónomos emprendedores.
Retirarán servicios sociales allí donde no sean “rentables”, es decir, donde no se gane dinero con ellos (sí, sí, escuelas, ambulatorios, hospitales, apeaderos de tren y otros servicios públicos), privatizarán servicios esenciales, entregándolos a la empresa privada, que los gestionará igualmente con criterios económicos de rentabilidad; desmantelarán la Asistencia Sanitaria, las prestaciones sociales y la jubilación…. Y nos repetirán continuamente que no se puede gastar más de lo que se ingresa y que hay que reconsiderar el “franquista” Estado del Bienestar… que para todo tienen viejos culpables…
Será así, y no será nada nuevo, porque ya lo ha hecho todo este tiempo el PSOE, entre otras cosas porque así se lo mandará la Europa de los mercaderes al próximo presidente, sea éste el pusilánime de Rajoy - lo más probable, - o sea “simplemente Alfredo”, el fontanero de Moncloa, que más bien parece que no.
Será así porque antes cedimos soberanía, identidad, independencia, libertad… en pos de eso que ahora pretenden decirnos que es la verdadera democracia europea. ¡Y luego hay quienes tienen el valor de espetarnos que Falange y democracia son incompatibles! ¡Con vuestra democracia y vuestro Sistema claro que somos incompatibles!
¡Nosotros creemos en el hombre, en la libertad, en el Bien, La Verdad y la Justicia! En el Bien común y en la Justicia Social, en el hombre como portador de valores y como elemento individual e imprescindible de los cauces de representación; como propietario de sus bienes, de sus tierras y de los esfuerzos de su trabajo; como ente espiritual que aspira a un mundo mejor para todos, aquí en la tierra, para alcanzar otro allí, en donde brillan los luceros…
¡Claro que somos incompatibles con eso que ustedes llaman democracia y que no es otra cosa que prisión moral y lobotomía colectiva!
Tan sólo habrá una cosa que no será igual, con la probable victoria del PP: La batalla ideológica. Sólo el socialismo, pese a su marcado carácter derechoide en lo económico y social, tiene el valor de dar la batalla ideológica que ellos representan: la de la muerte, la mentira y el rencor.
Sólo ellos aprovechan hasta el último día para aprobar, cambiar y ejecutar a su antojo, leyes de memoria histórica, que no son sino de revancha; matrimonios homosexuales que no son sino reconocimiento legal y civil de situaciones de hecho; leyes asesinas de abortos convertidos en derechos de las madres, incluidas las niñas; eutanasias convertidas en muertes dignas, estatutos autonómicos que son esquizofrenias independentistas, Educaciones para la Ciudadanía que no son sino lavados de cerebro,; pactos y tratos miserables con terroristas hasta llevarlos al Congreso… para atentar, en definitiva, contra todo lo que suponen los pilares de construcción y convivencia de la Civilización Occidental.
Es fácil mostrarse en esa batalla: El Partido Popular tendría, el mismo día que se hiciera cargo del poder, que eliminar, una tras otra, todas estas leyes nefastas para nuestra convivencia. ¡Admito apuestas! ¿Cuántas creéis que va a modificar el PP, no ya el primer día sino siquiera el último? ¡Ninguna!
Y ello porque el PP es el más cobarde de los partidos de derecha, que aplica la justa presión sobre cada uno de esos temas para ganarse a su confuso electorado, sin la menor intención de enfrentarse a la batalla ideológica que sí le dará el PSOE ya sea en el gobierno, ya en la oposición. ¡Mejor no meneallo, dirá Rajoy juntando los labios y acabando todas sus frases en un seseo indefinido!
Pero vuelvo a nuestra jornada de reflexión, que es a la que yo me refería y que no era esta. Es necesario que nuestro 19-N, sea el momento individual y colectivo para repasar qué y cómo hemos hecho para ser más y mejores falangistas. Para influir más en la sociedad.
Si no hemos sido capaces de explicar a los desahuciados - 300.000 - que hay otros modelos, a los parados - cinco millones - al 1.200.000 familias con todos sus miembros en paro, a todos los que sufren la realidad de que tras 28 años de gobiernos socialistas y populares consecutivos, la distancia ente pobres y ricos es mayor, hay más gente dentro del umbral de la pobreza, son cada vez peores los salarios, más bajos, más inestables, más inseguros, nos jubilamos más tarde y no es seguro que muchos tengamos jubilación…. habremos fracasado en nuestros objetivos; y es posible que haya una parte de la culpa que sea del Sistema, pero el resto, la principal, es nuestra y sólo nuestra.
Leo en las páginas de las Juventudes de la Falange, una nota esclarecedora firmada por un joven militante. No se su nombre. Es un reflexivo artículo, referido a la marcha que iniciaremos dentro de unas horas y que entre otras cosas dice: “Cuando te diriges a la tumba del fundador de nuestro movimiento a homenajearle y darle novedades, te sueles preguntar si has cumplido mínimamente con el cometido que has tenido este último año como falangista y español, es decir, entre otras cosas, si has estado a la altura de las circunstancias.”
Esa es la reflexión particular y colectiva que toca hacernos esta noche, ahora y durante la marcha. Mañana ya no habrá tiempo. Mañana será 20 de noviembre y nuestro nuevo año de lucha habrá comenzado. Y cada día será un asalto, una batalla. Un lucha por dignificar el falangismo y mostrarlo tal como es, y no tal y como los demás quieren que sea.
¡Basta de que nos tengan donde les gusta tenernos! ¡Basta de que sólo nos vean de obituario en obituario!¡De esquela en esquela! ¡Eso acaba esta noche y volverá a pasar el año que viene, cuando volvamos a rendir este homenaje! ¡Mientras tanto, el resto del año, seamos falangistas, siempre falangistas.
En la escuela falangistas militantes; en el trabajo falangistas militantes; en los municipios falangistas militantes; en los sindicatos falangistas militantes; en las universidades falangistas militantes: alumnos y profesores. Que no tengamos que ver la ignominia de que una Universidad tenga por Rector al hijo de un asesino, que fiel a los principios ideológicos a los que antes me he referido, ha tardado apenas unas semanas desde la toma de posesión y la apertura del curso, en inaugurar en la Complutense un monumento a las Brigadas Internacionales, allí donde no existe ni una mísera placa que recuerde a los más de 4000 voluntarios de aquella Universidad, que marcharon al Frente Ruso con la División Azul, en defensa, precisamente, de esa Civilización Occidental a la que ya nos hemos referido, tal y como nos recordaba hace unas semanas el Profesor Jerez desde la tribuna del CEU.
Gracias a Dios aun hay quien ha tenido agallas de dar cumplido trato y recibimiento al  monumento, para desesperación patética de las plataformas marxistas de toda laya.
Y seamos falangistas también en las empresas, donde algunos peleamos cada día por sostener los puestos de trabajo contra viento y marea. Que al menos, cuando alguien se pregunte las razones de por qué tal o cual empresario no cerró, no especuló con la crisis, se dejó la piel por sus hombres y mujeres, haya otro – aunque sólo sea uno - que le responda.: No podía hacerlo, ¡es falangista!
Somos mejores que ellos y hemos empezado a movernos. Se aprecian por primera vez en muchos años, acordes de unidad de acción que antes parecían imposibles. Reuniones entre falangistas, que casi siempre estuvieron abocadas al fracaso, empiezan a producirse dentro de cierta normalidad. Relevos generacionales que allanan el camino; voluntad, sobre todo, por parte de muchos…
A la Falange esta situación nos debe encontrar preparados. Dispuestos a dar un paso al frente; con disciplina, con aplomo pero con voluntad de victoria.
Pero habrá de ser un trabajo constante en el  tiempo y con plazos largos. ¡Qué nos importan a nosotros las Generales si no hemos empezado antes por las Municipales, verdadero núcleo de representación política!¡Que nos importan las Sindicales si no es para mostrarnos como una alternativa distinta al sindicalismo horizontal y de clase de los poderosos profesionales y subvencionados? Esas son nuestras batallas, y empezaron al cerrarse los colegios por última vez. Y durarán cuatro años. Y para ello, los falangistas habremos de superar pasados y abrir futuros.

Percibo que estamos en ello. Sé que estamos en ello y que nos encontraremos dispuestos. ¡También mi empeño va en ello!
¡Arriba España!

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