jueves, 26 de noviembre de 2009

El joc del penjat

Sé que no faltarán entre los nuestros quienes simpaticen y se feliciten por la “genialidad” de las juventudes de la izquierda republicana de Cataluña (ERC), de felicitar unas fiestas navideñas, en las que por supuesto se ciscan alegremente (y si no que se lo pregunten a esa suerte de embajador que se han buscado - y que fuera líder de la formación - el aragonés Pepe Pérez, más conocido como Jusep Lluis Carod Rovira, cuando jugaba, nada menos, que con una réplica de la corona de espinas con que fue torturado nuestro Señor) con la silueta, la efigie y la caricatura - todo en uno - del monarca Borbón.

Es lógico; a la inmensa mayoría de los españoles documentados nos parece que, en general, la institución monárquica, tal y como se entiende en la actualidad, es un anacronismo de dimensiones sobrenaturales, que cuando se adereza de constitucionalismo y parlamentarismo es, sin duda, una tomadura de pelo costosísima, absurda y humillante, para cualquiera que crea tanto en la igualdad de oportunidades o de los ciudadanos ante la ley, como en los que creemos en el gobierno de los mejores. No digo nada ya si además creemos en la responsabilidad de los actos de cada cual, especialmente cuando se está al frente de una nación y se es Jefe Supremo de sus Fuerzas Armadas.

Esto sería así, hoy, con los Trastamara, con los Austrias mayores, con los Austrias menores, con las aventuras de la casa Bonaparte y con la de Saboya, pero cobra especial magnitud con la casa de Borbón, reina de la felonía y de la traición para con España y con los españoles de muchas generaciones, y especialista en mantener el poder real – verdadero, me refiero - primero y, de no ser posible, el poder adquisitivo en cualquier ciudad europea – ya sea en Francia, en Portugal o en Italia – sin derramamientos de sangre.... propia. Ha sido así a lo largo de su existencia, pero es verdaderamente repugnante con su actual representante, el que hoy aparece colgando de la horca de ERC.

Y es que el actual Borbón, que fue elegido a dedo por Franco saltándose a la torera cualquier derecho dinástico porque le salió de salva sea la parte, que ascendió “a los cielos” jurando solemnemente los Principios y Leyes Fundamentales del Movimiento – y del Reino – para ciscarse en ellos una vez muerto su restaurador sin pestañear y ciscándose, de paso, en los supuestos derechos de su difunto padre sin temblarle el pulso ni por un momento, pretende, como todos ellos, poseer una suerte de halo sobrenatural que lo hace mejor que el resto de la humanidad y que le impide ser responsable de sus actos aunque de esos actos dependa, por ejemplo, la sanción de una ley asesina de bebés, en una dinastía que debiera ser, por definición, garante de nuestra esencia cristiana y de la vida de los ciudadanos a los que ¿representa?.

Pero además, falto, como decimos, de toda responsabilidad, sí se ocupa en cambio de llenar el panorama nacional de borboncitos por docenas, todos a lomos del erario público o de una suerte sucedánea de tráfico de influencias, merced a las “colocaciones laborales” de su estirpe y a los fondos destinados al mantenimiento de la casa real. Eso sí, reclamando para todos sus miembros, el derecho a ser personitas normales, con su intimidad, su libre elección de pareja, sus divorcios previos o posteriores, sus vacaciones en Mallorca y el Pirineo, etc. etc. etc.

No creo, pues, que nadie presuponga en mi ánimo la más mínima comprensión hacia los borbones y su actual representante.

En lo ideológico, en cambio, no tengo muy claro cuál es la diferencia – en la representación de la Jefatura del Estado, me refiero – entre la monarquía hispana, visigótica y de la Reconquista (antes de hacerse hereditarias), la que alzaba a sus monarcas sobre el escudo para elegirlos de entre los mejores, tuviesen o no sangre real – don Pelayo no la tenía – y la elección “democrática” de un candidato por el sistema de sufragio universal, sin atender a otro requerimiento que el derecho de todo hombre a ser elegible y elegido, por el mero hecho de serlo (concepto actual, harto dudoso, para mi gusto).

O mejor dicho, sí tengo muy claro que soy mucho más partidario de un sistema en el que la jefatura es elegida de entre los mejores y por los mejores, se le llame a eso monarquía, república, república sindical o pluscuamperfecta, y en cuya función se exigen compromisos, se dotan recursos, de asumen responsabilidades y se toman decisiones. Y ello, tampoco ocurre con las repúblicas democráticas al uso, donde el papel de presidente es tan vacuo, tan inútil, tan caro y tan vacío de contenido como el de la monarquía parlamentaria, con la salvedad de ser elegido entre quienes los partidos proponen.

Sin embargo retomo el principio de este artículo. Felicitarse, reírse, congratularse por la “gracieta” de los republicanos independentistas es, a mi modo de ver, un error de bulto. A los republicanos independentistas de la izquierda separatista, por definición, les importa tres pitos lo que ocurra en lo que para ellos es el “país vecino”, en relación con su jefatura de Estado.

Lo que les importa es que quien la ejerce – real o teóricamente – es el representante de España, incluida la región catalana que ellos pretenden escindir. Y como tal, al rey, a su abuela si fuera ella, al hipotético presidente de nuestra república o a un triunvirato, si fuera el caso, les ofrecerían el mismo tratamiento en las Navidades, mientras cualquiera de ellos representara a España entera con firmeza y en toda su esencia.

No hacerlo no es sino el símbolo de que confían en que, en las actuales circunstancias, con las actuales reglas, los débiles representantes de la que pudiera ser un Tercera República – si es que cuenta la primera – no tardarían en concederles, o en su caso se la arrebatarían, la cacareada independencia que, en gran medida, ya se deduce del actual Estatuto y de la probable próxima sentencia del Tribunal Constitucional.

Por ello, la quema de banderas españolas – con su escudo monárquico – la no izada en los lugares que corresponde, la quema de fotos del Borbón, la felicitación de Navidad y tantas y tantas otras afrentas no se pueden circunscribir a la nefasta casa de Borbón, con cuyo fin inmediato no sólo comulgo sino que lo espero con ardor, sino a la ofensa a España, a los españoles, a lo que representamos y a nuestra sagrada unidad.

Y ahí, señores de la Esquerra, me tendrán como siempre, enfrente, aunque supusiese tener que salvarle el... final de la espalda a un miserable Borbón.


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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sí, soy falangista



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jueves, 19 de noviembre de 2009

¡Ultima Hora! Fijadas las fianzas de "Quimera"


Según nos informan las familias y los abogados de los detenidos en la denominada Operación Quimera, ahora es cuando se hace indispensable la colaboración de todos: Los abogados necesitan provisión de fondos pero, sobre todo, ¡han sido fijadas las fianzas para su puesta en libertad provisional!
10.000 euros por cada uno de ellos

Colabora con tus aportaciones en la cuenta de Auxilio Azul que inmediatamente pondremos a disposición de las familias. Si deseas que Auxilio Azul haga llegar tu aportación prioritariamente a alguno de los detenidos en concreto, señalalo en tu transferencia. De lo contrario Auxilio Azul aplicará su mejor criterio para resolver las situaciones más difíciles. Esta es nuestra cuenta:

2038 1823 67 6000471064


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martes, 17 de noviembre de 2009

viernes, 13 de noviembre de 2009

Editorial de LGE programa 28: Después del muro de Berlín




El 9 de noviembre de 1989 caía, aparentemente, el Muro de Berlín. Fue la consecuencia de 10 años de lucha final de la fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza. Fue la victoria parcial de la Europa cristiana, comprometida y con valores, frente a la sinrazón de la utopía marxista, que mentía predicando libertad, propiedad colectiva, patria universal y progreso, mientras asesinaba a los disidentes y a los que huían, practicaba capitalismo de estado y convertía todo lo que estaba tras su telón de acero en un inmenso Gulag con 100 millones de muertos a sus espaldas.

Pero hemos dicho aparentemente y lo hemos dicho a conciencia. Y hemos dicho también que fue la victoria parcial – efímera, cabría decir - de la Europa cristiana, que no es la que cínicamente ha celebrado el acontecimiento 20 años después.

Y es que hoy el único muro que no permanece en pie es el que se vende a los turistas en la puerta de Brandemburgo como si fuera auténtico. Los demás están donde estaban.

Fue la auténtica Europa cristiana, la que apoyada en valores indiscutibles, como la libertad del ser humano, construyó Solidaridad en Polonia, desde abajo y derrocó los viejos regímenes. Fue Juan Pablo II quien gritó al inicio de su pontificado “no tengáis miedo”, en lo que después fue un desafío. Fue la Europa nacida del pueblo luchador, trabajador y convertido en ejército popular, la que derribó el muro.

No fue tampoco la Europa que después se negó a reconocer en su Constitución la esencia cristiana que la hizo posible y que paso a paso, inexorablemente, avanza hacia su destrucción, tal y como Ramiro dijera de los pueblos sin patria, sin el necesario sentimiento patriótico esencial en la médula misma de sus gentes. No fue desde luego la Europa que desde Estrasburgo juzga el crucifijo en las escuelas como ultrajante, para los alumnos no católicos, mientras se deja invadir por ritos, gentes y costumbres de otras culturas a las que ni tiene el valor de enfrentarse, ni la intención de hacerlo. Sigue en pié, por tanto, la Europa de los mercaderes sin valores y la Europa del panteísmo anticristiano.

Sigue en pié también el comunismo. Es cierto que fue desplazado de Polonia, Hungría, Bulgaria, Checoslovaquia, Yugoslavia, Albania y de la URSS, al menos en sus estructuras más obvias. Es cierto que hubo valientes chinos en Tian’anmen, muertos por la libertad, pero no es menos cierto que el Mundo Occidental no ha tenido valor de acabar lo que supuestamente empezó, quizá porque tenía otros planes comerciales.

China es hoy, con diferencia, la potencia mundial emergente más poderosa de la tierra. Tiene el decidido afán de acabar con la hegemonía capitalista americana.... y sustituirla por la suya. Y si para ello ha de seguir gobernando con la mano izquierda desde la represión más terrible, la más absoluta de las miserias para su pueblo, la explotación de mano de obra infantil, el sacrificio humano de niñas y el liberticidio, mientras con la derecha saluda al capitalismo salvaje – otra nueva suerte de capitalismo de Estado - y se convierte en el socio comercial preferente de Europa, lo hará porque tiene 1300 millones de almas para hacerlo y ningún recelo en justificar los medios por el fin.

Pero no sólo es China. Corea mantiene su régimen intacto tras derrotar al poderoso EE.UU. La Monarquía de la dinastía Castro – también convertida, eso sí, al capitalismo turístico sexual - sigue agarrotando Cuba con la misma hoz, el mismo martillo y la misma opresión con que golpea a su pueblo desde hace décadas con la permisividad de la cúpula dirigente, que explota abiertamente esta fuente de ingresos.

Y, por si fuera poco, se ha extendido el manto de populismo y de represión a Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, se pretende Honduras y - en versión más suave – se contempla con simpatía al Lula de Brasil, a la Kirchner de Argentina, al propio Obama en los EE.UU y al analfabeto funcional del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; ese que en su cruzada particular por cambiar la historia, erige estatuas a Durruti, cierra el Valle de los Caídos, proclama la retirada de los crucifijos de escuelas, cuarteles y hospitales y se planta en el Muro de Berlín, diciendo que los españoles teníamos muy próxima la sensación de la caída del muro, porque “acabábamos de vivir la caída del muro de Franco.” No hay muros intelectuales ni escrúpulos para esta bestia, cuando se refieren al pasado. Pero ¡ay del que tenga que contar con él en el presente! ¡Que se lo pregunten a los 16 españoles del Alakrana, ahora que por la traición con el Playa de Bakio somos el objetivo de todos los piratas del mundo!

Y sigue también en pie el capitalismo salvaje. El que hizo que nacieran - antes de corromperse bajo el yugo soviético - todas las reivindicaciones justas del obrero, explotado por una fórmula de libertad que consiste en dejarle elegir... la forma de morir. El que hizo nacer el marxismo como forma de rebeldía.

Este capitalismo que hace ahora aguas merced a su propia voracidad y que, ante la falta de oposición del estado totalitario y universal soviético, impone ahora una nueva dictadura igual de universal que la otra, llamada globalización económica, que supone, entre otros desastres, la liquidación de muchos servicios públicos, la precarización del trabajo, la deslocalización salvaje, la competencia desleal de mano de obra desesperada... Y que, sin embargo, se descompone en paro, quiebras, destrucción de riqueza, abandono de las clases medias, y aniquilación de cualquier principio moral que dote a los pueblos de capacidad de reacción.

En definitiva, el único gran triunfador de la caída del muro es ese otro oscuro muro de silencio, de poder, de sombras que manejan nuestras vidas como el Gran Hermano de Orwell - o de SITEL – y que unos llaman Bilderberg, otros G-8 y Banco Mundial, otros masonería y algunos, simplemente, SISTEMA.

No sabríamos decir si el mundo de hoy es mejor que el de antes de la caída del muro, porque a todo hay quien gane; lo que sabemos es que no es bueno, que las desigualdades continúan y se acentúan. Que el dinero es un verdadero muro infranqueable, como lo es la corrupción política; que aún quedan muchos muros de la vergüenza como el de Cisjordania o el del Sahara. Sabemos que ni comunismo ni capitalismo son la solución de nada y que aún queda una tercera vía, que es el nacional-sindicalismo.

En los próximos días la Memoria Histórica oficial volverá a engañar a los nuevos parias, contándoles las heroicidades de El Campesino y del asesino Carrillo, y negándonos el mínimo derecho al recuerdo y la reivindicación.

Comenzamos noviembre recordando a intelectuales como Ramiro de Maeztu, a jonsistas como Ramiro Ledesma, a estudiantes falangistas como Alejandro Salazar, a las miles de víctimas de Aravaca y de Paracuellos, asesinados por los mismos que construyeron el muro y seguiremos así, camino de un nuevo 20 de noviembre en que nos asesinaron a José Antonio; porque no han caído aún los muros de la injusticia, de la mentira, de la incomprensión y la sinrazón; Aún así, seguiremos lanzando nuestro mensaje, escalando cuantos muros nos levanten delante; seguiremos siendo la única alternativa. Acomódense y escúchennos. Por Martín Ynestrillas






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jueves, 12 de noviembre de 2009

Paracuellos: Toda la verdad



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martes, 3 de noviembre de 2009