miércoles, 27 de abril de 2011

LGE nº 59: Versión TV. Trabajo y Derechos Sociales



Coincidiendo con el final de la huelga de hambre, programado para ayer tarde, tras 22 días, y tras celebrarse la concentración de apoyo que varias organizaciones, colectivos y particulares les brindamos, ponemos a disposición de nuestros videoyentes - por fin - la versión tv de este programa de alcance que, desgraciadamente, nos ha dado más problemas técnicos de los deseables con los servidores de vídeo.

Wikio

martes, 26 de abril de 2011

LGE Nº 59 (AUDIO): Trabajo y Derechos Sociales, para los españoles también


LIBERTAD PARA PEDRO VARELA

Iniciamos este programa de alcance, y por tanto el editorial que le corresponde, reivindicando derechos básicos - como siempre - que además se encuentran amparados por la Constitución española pero que, también como siempre, se incumplen con una desfachatez y una falta de ética - al menos en lo que a algunos españoles se refiere – de dimensiones ciclópeas.

Si habitualmente iniciamos estas líneas reivindicando el derecho a la Libertad de Expresión, a la Libertad de Publicación, a la Libertad de la Libre Difusión de Ideas y Pensamientos; a la Libertad, en definitiva, de Pedro Varela y reivindicando también el archivo de las causas seguidas contra “los libreros” por idénticos motivos, hoy no será distinto - como ya saben nuestros habituales - mientras continúe la injusta situación de prisión de Pedro y se balancee sobre los demás la espada de Damocles que les pueda llevar a seguir parecidas suertes; pero hoy añadiremos otro buen puñado de derechos constitucionales básicos, que afectan a todos los españoles y cuyo incumplimiento se han encargado de evidenciar, Jesús y Oscar.

EDITORIAL: TRABAJO Y DERECHOS SOCIALES PARA LOS ESPAÑOLES... TAMBIÉN

Escribimos este editorial cuando Jesús está a punto de culminar su vigésimo segundo día de huelga de hambre – y Oscar ha abandonado la huelga tras 15 - en reivindicación de unos derechos que, por básicos, no deberían requerir jamás de una reivindicación explícita y cuando hace ya otros diez que estuvimos allí con nuestras cámaras, frente al Ministerio de Trabajo e Inmigración, en el Paseo de la Castellana de Madrid.

Quienes se han ocupado inicialmente de informar sobre esta protesta no han dudado en calificarla ya de racista, xenófoba e intransigente. Jesús y Oscar han acampado junto al Ministerio, en demanda de la Prioridad Nacional, es decir, del reconocimiento de los derechos constitucionales al trabajo, a la vivienda digna, a los servicios sociales de calidad, propios del primer mundo en el que vivimos, consecuencia de decenas de generaciones de esfuerzo, trabajo, sacrificio y construcción de un supuesto Estado del Bienestar que todos los españoles – esos a los que se refiere precisamente la Constitución – nos hemos ganado colectivamente sin sombra de duda.

Pero Jesús ha tenido que recorrer 400 kilómetros a pie, desde Córdoba a Madrid, solicitando sin éxito, ser recibido por algún ejecutivo del Ministerio, que atendiera sus justas reivindicaciones.

Un auténtico calvario, un viacrucis de discriminaciones, vejaciones, insultos y mentiras, cada vez que solicitaba un albergue donde pasar la noche, un comedor social donde comer un plato caliente o un lugar donde refugiarse las frías noches del invierno cordobés, mientras pasaba el día pateando cada polígono, cada acequia, cada empresa - currículo en mano - en demanda de un trabajo que no conseguía porque, de haberlos, estaban ya en manos de los nuevos esclavos, aquellos que ateridos de frío han pasado el estrecho en condiciones infrahumanas buscando la libertad y encontrando, cuando no la muerte, siempre la explotación.

Pobres desgraciados en busca de un mundo mejor, dispuestos a trabajar a cualquier precio, durmiendo bajo los plásticos de las explotaciones agrícolas, pagándose las herramientas que gastan y dejando en prenda a sus mujeres, sus hijos, sus familias allá donde los nuevos traficantes de ambos lados de la frontera comercian con el sufrimiento humano, el hambre y la necesidad.

La consecuencia es que el empleo no existe – cinco millones de parados así lo acreditan – y que los que existen están ocupados y son de pésima calidad.

El sistema capitalista – ese sistema que no es económico sino de subordinación y dominio - al que estos desgraciados que llegan día tras día, se incorporan felices de haber sobrevivido, ha convertido el empleo en un producto más, sometido a la presión sin control de la oferta y la demanda. Cualquier trabajo puede hacerse por menos: sin derechos, sin protestas, sin papeles, sin explicaciones, sin convenios. Y siempre hay un oprimido dispuesto a hacerlo por menos.

¿Es casualidad que el 90% de los empleos de la restauración, el hogar, la construcción, los centros de atención telefónica, los comercios, las plantaciones, etc. etc. etc. estén ocupados por inmigrantes venidos de otros lugares?

¿Es casualidad que zonas enteras de nuestra tierra estén cambiando sus costumbres, su idioma, su cultura, su religión, para dar paso a la inexorable invasión numérica de los venidos de fuera? ¿Es, siquiera, cuestionable cualquiera de estas afirmaciones? Naturalmente que no.

Decir esto en voz alta jamás puede ser racismo. Primero porque no es culpa suya. Menos, cuando nosotros reivindicamos para ellos los mismos derechos que para nosotros, pero nunca en lugar de los nuestros. No es contra esos pobres desesperados contra los que alzamos la voz, sino contra quienes han convertido la política migratoria en un elemento más de la lucha política del bipartidismo al uso.

Unos a otros se tiran a la cabeza, regularizaciones masivas, papeles, políticas de acogida; unos y otros legislan de forma tan incomprensible que un ilegal es detenido por las fuerzas del orden sin papeles, filiado y vuelto a dejar en libertad, campando por sus respetos, optando a la asistencia sanitaria universal y gratuita, a los albergues, a los comedores, a los colegios y a los censos, pero aquellos que les facilitan los medios de vida - con empleos ilegales y miserables las más de las veces, por supuesto – incurren en delitos y son multados por las administraciones, sin que por otro lado tampoco pase nada más.

Pero cuando Jesús quiso usar alguno de aquellos servicios, encontró siempre la misma respuesta: Discriminación positiva; “si no vienes derivado de un centro de toxicómanos, de un centro penitenciario o eres inmigrante, no puedes quedarte, no puedes alojarte, no eres mi problema”.

La España de las Españas, como la ha definido el propio Jesús, está pensada para los profesionales de la indigencia, para los marginados y los marginales; para eso hay siempre recursos y sobre todo, administraciones no dispuestas a ser calificadas de racistas, que ponen lo que tienen y, por supuesto, lo que no tienen, con tal de salir bien en la foto. Han transferido las competencias en materia de empleo y se lo tiran a la cara unas a otras; pero ninguna tiene solución para los casos, cada vez más frecuentes, de los millones de Jesuses y Oscares.

Les han invitado a trasladar sus tiendas de campaña frente a las Consejerías de cada Comunidad Autónoma; han provocado su hambre con comida; les han puesto toda clase de trabas, pero Jesús sigue allí, megáfono en mano, reivindicando algo elemental: Trabajo y derechos Sociales; acceso a los servicios universales y gratuitos, para los españoles... también.
Esta es su historia, y también puede ser la de cada uno de nosotros.

Oigamos lo que tienen que decirnos y reflexionemos mientras esta misma tarde nos concentramos junto a ellos en el ministerio. Hoy les pido que no se acomoden y que les escuchen.


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lunes, 18 de abril de 2011

jueves, 14 de abril de 2011

Prohibida la Concentración en favor de Jesús y de Oscar

Con el único objeto de informar de los acontecimientos recientes, me veo en la obligación de publicar que la manifestación convocada mediante el anterior anuncio, ha sido prohíbida por la Delegación del Gobierno. La misma se terminará llevando a cabo, sin duda, pero no podrá ser mañana, aparentemente.

Wikio

miércoles, 13 de abril de 2011

En apoyo a la huelga de hambre de Jesús y Oscar

Cartel de la convocatoria de manifestación promovida por Frente Nacional

Wikio

martes, 12 de abril de 2011

lunes, 4 de abril de 2011

Audio y vídeo del programa 58 de LGE ya disponibles





Wikio

Editoria LGE nº 58: El triunfo de la voluntad

Hoy no va a ser necesario que iniciemos este editorial haciendo una mención especial a las situaciones procesales de Pedro Varela, Juan Antonio Llopart, Oscar Panadero, Ramon Bau y Carlos García Soler. Hoy no va a ser necesario que reivindiquemos, antes de empezar, la libertad para el primero y el archivo de las causas contra el resto.

No, no es que se haya modificado sustancialmente la situación - aunque algo de esto también habrá - sino que hoy, desde este reducto de resistencia que es la Librería Europa todo el programa y no únicamente las primeros minutos, estarán dedicados a algo tan importante, tan sencillo de entender y tan difícil de mantener - cuando se es consecuente con uno mismo - como es la Libertad, el Derecho y también, por contra, a todas sus formas de manipulación y perversión, en función de quién pretenda ejercerlos.

Sé que resultará reiterativo que lea a continuación dos artículos esenciales; que deben darse por sabidos, que todo el mundo los comparte... pero la prisión es mucho más reiterativa que yo con los textos legales, y se sufre cada minuto del día, mientras dura. Y por otro lado, no parecen entender lo mismo que los demás, los jueces y tribunales que juzgaron a Pedro Varela, o aquellos otros que, aun cuando saben que las conductas de "los libreros" - como cariñosamente venímos llamándolos - no son delictivas, abogan e instan para que sean modificados los códigos penales cuanto antes, a fin de poder condenarlos inmediatamente.

Y es que saben del tesón, de la tozudez, de la firmeza en las convicciones de "los libreros". Saben de su lucha titánica durante años, pese a los secuestros, a las agresiones consentidas o no impedidas, a los cierres, a las destrucciones de material, a la persecución y a la prisión. Saben que ayer, hoy y mañana, seguirán abogando por el derecho a pensar libremente, a cuestionarse las verdades oficiales, a investigar, a disentir, a comunicar las discrepancias, o discutir las interpretaciones al uso, a interpretar los textos originales del pensamiento, a ponerlos a disposición del público; a poder decir que es mentira lo que es mentira y que es verdad lo que es verdad por razones empíricas, comprobadas; porque el dato es el dato le guste o le deje de gustar a quien quiera que se pronuncie al respecto. Pero también por el derecho a opinar, aunque las opiniones expresadas no concluyan del mismo modo que prevé el Pensamiento Único.

Esta librería distribuye libros que son considerados como nacional socialistas, junto a otros que no lo son; textos nacional sindicalistas junto a otros culturales, artísticos o filosóficos. Textos de hombres que estaban ya muertos, en muchos casos, cuando Hitler invadió Polonia y otros de autores que siguen vivos.

No es importante. De hecho es intrascendente, porque lo que se defiende aquí no es una ideología concreta sino una causa suprema: La de la Libertad; la de aquellos que seguimos pensando que no puede ser mayor delito publicar textos - históricos o contemporáneos - que llamar al Jefe del Estado "jefe de los torturadores"; que no puede acarrear prisión poseer determinados símbolos y no serlo quemar banderas nacionales; que lo sea afirmar que existen diferencias físicas entre el conjunto de las razas humanas y no lo sea desear colgar curas "por los cojones" (sic) en los campanarios; o acudir al futbol - o colgar en los balcones, - banderas esteladas que representan los mismos intereses y las mismas personas, incluso, que organizaciones criminales de antaño, hoy reconvertidas a partidos supuestamente democráticos.

Que sea delito cuestionar la historia oficial, la calificación de buenos y malos al uso, y no lo sea el órgano de expresión de ETA, recientemente liberado e indemnizado.

Y como lo saben, y saben que seguirán en su sitio, no tienen más que esperar. Modificarán las leyes y esperarán sentados a que los hombres de principios las incumplan, porque hay valores y principios que están incluso por encima de la Ley. Y la Libertad es, sin duda, el más importante de todos ellos. Y porque aceptan su destino en la prisión, si con ello no someten su voluntad a un sistema corrupto y putrefacto hasta el extremo.

Porque estoy seguro de que en parte, para hombres como Pedro Varela, esta es una ocasión magnífica para demostrar al mundo el Triunfo de la Voluntad.

Así pues hoy, más que nunca, les repetiremos por enésima vez, algunos de los argumentos que más les duelen, porque están escritos en sus códigos, no en los nuestros; porque es su enorme hipocresía la que les hace tener que convivir consigo mismos, asqueados de su propia incoherencia. Porque son su Constitución y su Declaración Universal de los Derechos Humanos, las que les recuerdan, sin paliativos posibles, su enorme estulticia.

Redactaron la Declaración Universal mientras se ciscaban en el Derecho, haciendo la pantomima de Nürembreg, que habría sido un circo de clones de no haber acabado asesinando a 11 personas al amparo de una ley creada sobre la marcha a tal efecto, como tendremos ocasión de comprobar con detalle hoy.

Crearon una Constitución, tremendamente ignorada y/o contestada por el pueblo, para mostrar al mundo las diferencias del supuesto Régimen autoritario con la nueva Democracia, y el nuevo rumbo de la nación española liberal y social-democrática, pero les pareció un corsé demasiado apretado y decidieron cortar el cordón del corpiño.

Pues ahí lo tienen, para mofa y escarnio de su ordenamiento jurídico:

Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

•Artículo 20 de la Constitución Española de 1978:

1. Se reconocen y protegen los derechos:

•a. A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
•b. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
•c. A la libertad de cátedra.
•d. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
Ha recordado Varela recientemente, en el blog en pro de su libertad, que toda Verdad necesita de alguien que la proclame. Y a ello nos disponemos. Acomódense y Escúchennos.

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