martes, 30 de septiembre de 2008

El Diluvio Universal

Estaba yo preparando un artículo para ésta, mi humilde página bloguera, en la que el actor secundario iba a ser un amigo mío - emprendedor, el hombre, de los que se ganan la vida con su propio dinero, creando microempresas que dan trabajo y sustento a media docena de familias – y en el que el papel de protagonista se lo tenía reservado – no podía ser de otro modo – al superjuez de la farándula, a ese negligente juez que ostenta la titularidad de uno de los juzgados de instrucción de la Audiencia Nacional, cuando la actualidad ha caído sobre mi teclado como un chorro de agua helada, para darme noticias frescas de tan ilustre personaje.

Éste amigo mío fundó una empresita de fabricación de ordenadores que, básicamente, funciona importando componentes de todos los lugares posibles de oriente y alguno que otro de occidente, para montarlos aquí con marca propia. No les fue nada mal durante años, pero se le olvidó que la legislación española, incapaz de exigir al Estado el cumplimiento de su deber en materia de impuestos, seguridad social y recientemente, el canon digital, nos convierte a los empresarios, no sólo en recaudadores de tributos, cánones – éste, encima, para una sociedad privada como la Sociedad General de Autores – y seguros sociales, sino que nos hace responsables de vigilar que aquellas empresas con las que nosotros trabajamos, cumplan con la legislación vigente en estas materias. Es decir, que lo que no es capaz de hacer el propio Estado, pretende que lo hagamos los empresarios bajo penas y calamidades de dimensiones ciclópeas para ser soportadas por las empresas.

Lo cierto es que mi amigo vigilaba sus operaciones, pagaba con factura, importaba legalmente y adelantaba dinero al Estado por la vía de la liquidación de IVA. No podía suponer que alguno de sus proveedores, no hacía a su vez su correspondiente declaración y se quedaba con el IVA que mi amigo les había pagado. Un día intervino un juez y, preventivamente, bloqueo varias decenas de millones de las antiguas pesetas de mi amigo, hasta que se aclarase la situación. Empezó un calvario judicial en que jueces y fiscales, al tomarle declaración, le decían que no se preocupara, que era evidente que él era una víctima y que todo se arreglaría. Pero se cruzó en su camino Baltasar Garzón. Al ser una investigación internacional, recayó en su juzgado hace años y nunca más se supo. Por eso ha perdido la esperanza. Garzón está a otra cosa; el está desenterrando muertos, dictando conferencias, haciéndose fotos, dictando más conferencias, desenterrando más muertos – ora en Chile, ora en Colombia, ora en España – siempre que se trate de muertos tirando a coloraos, como el corazón y el cerebro de su jefe, y acorde a su filiación política y sobre todo, siempre que no tenga que ocuparse de sus asuntos.

Por eso mi amigo se desesperó arruinado. Por eso hoy hemos sabido que por su negligencia han sido puestos en libertad dos peligrosísimos traficantes – Vardar y Eren – como en el pasado supimos de sus intervenciones en el caso Nécora, por el que el Estado español fue condenado por el tribunal de Derechos Humanos, El caso Abu Dahdah, donde procesó a Bin Laden, el caso Telecinco, donde procesó a Silvio Berlusconi, el caso Pinochet, donde procesó al difunto general, el caso del Lino, donde los 18 imputados fueron exculpados, el caso del Bórico, donde procesó a los peritos y no a los policías corruptos y, cómo no, el caso Ynestrillas, mi hermano, por el que lo mantuvo en prisión durante tres años, a pesar de sus reiteradas huelgas de hambre y por el que - como todo el mundo sabe - jamás logró proponer una sola prueba condenatoria hasta el punto de que finalmente fue absuelto.
De los que no logramos saber nada fue de los casos “Privilege”, donde desmontó un buque sin encontrar ni polvos de talco, de las traducciones de las cintas del 11-M que se le olvidó hacer, del chivatazo que permitió la fuga de varios etarras, cuya investigación ni tan siquiera ha empezado, o de las anotaciones preventivas en los registros de la propiedad, relativas a las Herriko tabernas, de las que también se olvidó. Y por supuesto del caso de mi amigo.

Y es que no se puede estar en todo, dirá el ínclito juez. Si estoy escribiendo, dictando, desenterrando, persiguiendo babuinos y jugando partidos por la paz, la alianza de civilizaciones o “el proyecto hombre”, ¿cómo voy a ocuparme de mi terrenal juzgado? ¡Pero si estoy a punto de procesar a Dios, por los desaparecidos en el Diluvio Universal!, dirá indignado.

Sólo espero que, al igual que le pasó a Guillermo Ruiz Polanco, esta vez no le salve ni la Santísima Trinidad; Ya está bien de Jueces estrella, auténticos miserables del poder absoluto.

domingo, 28 de septiembre de 2008

En defensa de nuestro idioma común

No deja de ser verdaderamente esperpéntico que, en un país cualquiera, las asociaciones cívicas, los partidos políticos de la oposición (¿?), los grupos de ciudadanos de diversa índole y, sobre todo, los padres, los alumnos, los comerciantes y los individuos en general tengan que convocar una manifestación en defensa de la lengua común que se habla en su territorio. En España el esperpento alcanza cotas inigualables cuando el idioma en peligro, a pesar de estar consagrado en la Carta Magna, no sólo es el hablado de forma habitual y natural por todos los españoles, sino que es el que hablan 400 millones de personas a las cuales se lo enseñamos nosotros, precisamente para poder entendernos. Pero en el Club de la Comedia al que ya me he referido en otra ocasión, todo es posible. Es más, todo obedece a un plan preestablecido de destrucción de valores, por parte de quienes gobiernan, no con el objeto de enseñar esta o aquella lengua, este o aquel idioma, en lugar del común - que ocurre, pero es la anécdota, como ocurre cuando ETA asesina: que no deja de ser la sangrienta y triste huella de su perversión independentista, falsa y bastarda, donde lo circunstancial es la muerte y lo fundamental es la independencia - sino con el de destruir, desde la base, todo el conglomerado de sólidos pilares que sustentan una nación poderosa y unida y entre los cuales - y en lugar destacado - figuran la lengua, la fe y el derecho.

Y es que si saben - porque quienes inspiran este ataque frontal y permanente a los valores hispanos en galicia, vascongadas, cataluña, baleares etc. son malos, son perversos, pero no son idiotas y por lo tanto lo saben - que las naves cuajadas de extremeños, castellanos, murcianos, gallegos y guiadas por capitanes vascos y almirantes aragoneses y catalanes, dieron al mundo una fe común y un idioma, y propagaron un modelo de civilización de este a oeste y de norte a sur, no se les puede escapar que son precisamente esos, los pilares que hay que derruir cuanto antes para acabar con esa nación poderosa, unida y fuerte, antes de sustituirla por el montón de escombros pueblerinos de los reinos de Taifas.

Tampoco deja de ser esperpéntico el hecho de que salte a los medios como noticia, el posicionamiento claro de un actor a favor de este sentimiento - y su correspondiente manifestación - comparándolo casi, en el aspecto "noticiable", con el hecho de que haya jugadores de fútbol "borrokas" o - mucho peor incluso - fascistas. Y ya si el actor se refiere a la tradición del colectivo al que pertenece en términos de pesebre económico y de politización de encargo (los términos son míos, pero es lo que interpreto de sus declaraciones) la sorpresa está garantizada.

Pero lo cierto es que sí, que sorprende ver a uno de ellos saliendo del redil y afirmando sin rodeos ni ambigüedad posible que "en este país hay lugares donde la gente no puede educar a sus hijos en la lengua que quiere". Y me congratulo de ello. Felicidades Toni Cantó, porque, pienses como pienses, has sido valiente, te has jugado una parte de tus habichuelas y estarás dando la cara en defensa de nuestra lengua común. Gestos como el tuyo me devuelven a veces la ilusión ¿óptica?de que quizá algo pueda estar cambiando. Quizá se ha terminado de llenar el vaso. Veremos

viernes, 26 de septiembre de 2008

Pánico escénico

Bien, pues ha llegado el momento. Lo fácil ha sido, como ya dije, crear el espacio, diseñar la página y "subir" algunas imágenes que den razón de lo que la misma contendrá. Lo dificil empieza ahora, cuando te enfrentas al espacio en blanco, a la ventanita donde se crean los nuevos textos y esperas que afloren las ideas. Imagino esa sensación del folio en blanco de los escritores en general y de los novelistas en particular. Sí, porque son estos los que han de aportar, además de un saber hacer, una historia propia, probablemente irreal, pero con principio, desarrollo y desenlace. Debe ser eso que los actores de treatro denominan pánico escénico. Los columnistas y los periodistas, al fin y al cabo sólo tienen que mirar alrededor y comentar lo que encuentran. Y he de decir que en tales circunstancias, es muy facil escribir. Y si no presten atención a los periódicos. Sí, a cualquiera de ellos. ¡Ah, perdón! Que tengo que especificar también la edición, claro, pues esta noche pasada los americanos – siempre los americanos, hay que fastidiarse – han decidido tomarle el pelo a El Mundo sin piedad. Sí, lo he escrito con mayúscula y con el artículo a propósito. La intención de los americanos era tomarle el pelo al mundo entero con minúsculas, pero Pedro J., el de El Mundo, con mayúsculas, ha decidido hacer el ridículo él solito de manera destacada. Y es que si leen ustedes la editorial histórica de la primera edición, cuando republicanos y demócratas acababan de consumar uno de los atracos intelectuales y económicos más importantes del siglo – la nacionalización de la deuda bancaria estadounidense – y el segundo editorial, una vez que el candidato republicano se presentó con 40 firmas a llamar mentecato a todo el mundo e impedir el acuerdo, se da uno cuenta de la memez que alumbra al editorialista. Lo mismo da ocho que ochenta. Sirve para un roto y para un descosido; tanto si lo hacen como si no, si nacionalizan como si tampoco, lo cierto es que el acuerdo es histórico y la decisión estupenda. ¡Cómo no va ser fácil escribir una columna!

Así que, vencido el pánico y cubiertas las primeras etapas de este artículo, déjenme que opine al respecto y, de paso, que siga mirando en derredor, en busca de más caricaturas de políticos sin vergüenza – junto o separado, que tanto da – que permitan terminar sin demasiada extensión esta entrada. Y es que el Club de la Comedia, ya no necesita guionistas para sus monólogos de payasadas.

Así que la decisión histórica, la lección inapelable, la conducta a seguir ahora es, precisamente, la nacionalización de la deuda putrefacta de las entidades bancarias más capitalistas del mundo, de la economía putrefacta de la nación más capitalista del globo, para paliar los desastres que, por un lado el putrefacto imperialismo económico americano desplegó en medio mundo – en formato de invasión de países petrolíferos – y por otro consumó a base de crear las fortunas personales más inmensas de la tierra (salvando, quizá, las de Fidel Castro y Juan Carlos I), mientras construía el sistema de desigualdades sociales más injusto del planeta (salvando, quizá, el de José Luis Rodríguez Zapatero, aquí, en nuestro país y en la actualidad).

Pero cuando los locos del yugo y las flechas hablamos de la nacionalización del crédito, cuando hablamos del necesario cumplimiento de la función social de los capitales y de la propiedad privada; cuando exigimos el acceso a la financiación estatal por parte de los emprendedores que conforman el tejido básico de cualquier sociedad - y desde luego de la nuestra - en condiciones que permitan no sólo la subsistencia de los negocios sino la creación de empleo, siempre aparece algún ignorante que, mirándose en el espejo americano – el de ayer, claro, no el de anoche – te mira por encima del hombro con aires de liberal mientras exclama – bajito, por supuesto, y en tono displicente - : ¡estos fascistas ignorantes….!

Claro que hay una diferencia y es que nosotros pretendemos hacer beneficiarios de los rendimientos del capital y de las propiedades a los emprendedores, y a los trabajadores partícipes de los medios de producción y ellos – los nuevos socialistas, los nuevos liberales de pacotilla como Pedro J., Rajoy, Zapatero, Miguel qué? o el mismísimo presidente de la CEOE – pretenden seguir siendo capitalistas en las Caimán (Losantos dixit), con los rendimientos personales ya obtenidos, mientras socializan y nacionalizan la deuda y acuden en socorro de los bancos privados, con los dineros de los bancos públicos – los nuestros - que debieron poner a nuestra disposición, para seguir creando tejido real y no imaginario.

Y mientras tanto nos invitan a comprar juguetes españoles (proteccionismo fascista), nos recuerdan que los españoles primero (¿dónde habré oído esto yo antes?), nos alertan de la quiebra de los sistemas públicos de protección, merced a la avalancha de inmigrantes desocupados que “gastan seguridad social y cobran el paro” (Rajoy dixit) o nos plantean la “suspensión temporal del sistema de libre mercado”.

¿No es para desternillarse de risa?. Histérica, por supuesto; risa boba, pero risa al fin y al cabo. Cierto es que tras la reunión del “Primer Ministro” español con el presidente de Malawi, y la interesantísima charla acerca de la instalación de los pilotos verde, naranja y extraordinariamente rojo (Zapatero dixit), como su corazón y su cerebro, en las tribunas de oradores, amén de la saneadísima situación del sistema financiero español (que por lo visto es independiente del resto del planeta) que supera ya al de Berlusconi y, próximamente, al francés, yo me he quedado mucho más tranquilo. Por lo de mi blog, digo; porque me voy a hartar a temas de opinión.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

De natural comunicativo...

Parece que hoy, si no tienes un blog por lo menos, no eres nadie. No es que comparta la idea, pero como soy de natural comunicativo, opino sobre todo lo que se me pone al alcance, hablar y escribir son dos de mis habilidades y aficiones favoritas, soy polémico y polemista por naturaleza y la tecnología e internet han hecho que construir un blog sea extremadamente sencillo, ¿por qué voy a renunciar a iniciar uno y, de paso, evito eso de que, en opinión de algunos, si no tienes un blog no eres nadie?
No dispongo de mucho tiempo, así que no puedo ofrecer una periodicidad exacta y rigurosa. Son muchos temas los que me apasionan y sobre los que me siento obligado a opinar, a reflexionar y a expresarme en voz alta, por lo tanto tampoco será esto un blog monotemático, en el que se puedan encontrar opiniones fijas sobre determinados temas concretos. Todo lo contrario. Un día será lo oido en una emisora de radio, otro lo comentado por este o aquel político en el periódico o en televisión, al siguiente será la crisis y mi estado de ánimo respecto a ella y algo más tarde será la captura periódica de cetáceos en Dinamarca y Feroes la que llame mi atención.
Ya dije que soy polemista. Pero también soy polémico. No es fácil ser como soy, pensar como pienso, actuar como actuo - y además pretender escribirlo - y no reunir en torno a mi persona todo tipo de opiniones favorables o desfavorables sobre los temas más variados. No lo deseo, pero lo espero; estoy acostumbrado, de hecho y, en realidad, me trae sin cuidado lo que los demás opinen de mi por mala fe. Sólo acepto las opiniones y consejos de quienes los dan con el afán de ayudar, aunque no comparta con ellos ni el diagnóstico ni, por supuesto, me sienta obligado a tener en cuenta el contenido de los consejos. Es lo que tienen los consejos: que se dan gratis, siempre son para otro y, sobre todo, se tiene la oportunidad de tenerlos o no en cuenta sin que ni el que los dio se pueda molestar por ello, ni el que los recibe se sienta atosigado.
Así pues, bienhallado en el cibernético mundo de la comunicación internáutica. Bienvenidos a mis opiniones y ¡hasta la próxima vez!