lunes, 14 de febrero de 2011

Programa nº 53 de LGE: De cada cuatro cayeron tres

LIBERTAD PEDRO VARELA



Iniciamos este programa con un particular lazo de color. Nuestros video oyentes recordarán con facilidad esas iniciativas populares o publicitarias que han llevado adelante diversos colectivos en los últimos años– con independencia de su intención – identificándolas con un lazo. Los hemos visto negros, rosas, verdes, amarillos, blancos... A medida que iban avanzando las iniciativas nos íbamos quedando sin colores representativos así que el nuestro será virtual, transparente, si se quiere.

Desde hoy, iniciaremos cada programa exigiendo libertad de expresión, de pensamiento, de difusión de ideas, de prensa, de publicación. Exigiendo la libertad Inmediata de Pedro Varela. Y lo haremos, todos los programas, hasta su total liberación.

Hoy, de hecho, se está debatiendo en la Audiencia, si no se ha hecho ya a estas horas, la suerte que correrán Juan Antonio, Oscar, Carlos y Ramón por motivos similares. Y desde la profunda distancia ideológica que nos separa en muchos casos, pero con el mayor de los respetos por la libertad y la verdad, uniremos al de Pedro sus nombres para reclamar una vez más Libertad y Verdad.

Parece que el calendario se empeña en hacer crucigramas; porque hoy, 9 de febrero, celebramos como desde hace más de 70 años, el día del estudiante caído. El día en que fue asesinado uno de ellos, uno de la centuria de los luceros: Matías Montero.

El mismo día en que las franquicias asesinas de ETA vienen a Madrid a proclamar su respeto por la democracia y la libertad mientras aún están calientes los cañones de sus pistolas, tratando de poner en el mismo plano de violencia a víctimas y verdugos.

A pocos días de la nutrida manifestación de las víctimas contra el proceso de negociación, se escenifica en Madrid uno de los capítulos del itinerario pactado, vertiendo sobre las víctimas la duda de la intolerancia en la “última oportunidad para la paz”.

Es lo mismo de siempre. Mientras José Ruiz de la Hermosa - y antes Zarzuelo de manera colateral – inauguraba la nómina de nuestros caídos y la elevaba de manera constante y permanente hasta el día del alzamiento, el enemigo de siempre, el enemigo de la verdad, de la libertad, de la razón y de la civilización occidental tildaba de pistoleros a nuestros camaradas que caían en cada lugar de España entre las balas enemigas.

Mientras los artífices de la transición y sus voceros más insignificantes intelectualmente hablando, pero más representativos de la supuesta progresía española, nos convencen de lo malvados y violentos que hemos sido los falangistas tras la muerte del anterior Jefe del Estado, eran Víctor Legorburu - también muerto un 9 de febrero - José Luis Frutos, Jesús Alcocer Jiménez o Juan Ignacio González – todos militantes de diversas organizaciones azules - los que regaban con su sangre comprometida las aceras de las calles españolas, víctimas de ETA, de GRAPO, de FRAP, de MPAIC, de Terra Lliure, de Exercito Guerrilleiro do Povo Gallego Ceibe o de marxistas no identificados que se daban a la fuga tras atropellar a nuestros militantes o de desconocidos que les disparaban a bocajarro en su portal. Algunos de esos progres del dedo acusador, líderes de plataformas contra la intolerancia, cuentan entre sus sucesos biográficos más importantes el haber pertenecido – como chivatos, eso sí – a GRAPO.

Mañana, día 10 de febrero, en este baile de calendarios, conmemoramos también la hazaña sangrienta de Krasny Bor, la gesta heroica de la División Azul, hoy sepultada por la miserable desmemoria histórica, relegada a los sótanos de los museos del que fuera nuestro Ejército y, una vez más, pisoteada por los paladines de la democracia. Sí, los que encierran libreros. Ayer recibí el anciano boletín de la División Azul de Alicante, El Blau Division. Carlos Caballero se hacía eco en él de una sorpresa manifestada por el historiador Jesús Núñez en su redacción. Hacía referencia al capítulo emitido el 31 de diciembre del pasado año en la serie de TVE “Amar en tiempos revueltos”.

En él, entre otras cosas, un personaje – de ficción, por supuesto, pero falangista y divisionario, según el guión del esperpento – se reconoce autor de “asesinar a muchos rusos, hombres, mujeres y niños prisioneros”, a todos menos “a una española comunista a la cual previamente violó repetidas veces hasta hacerle perder el conocimiento”.

El guionista es Juan Benet, el hombre que en 1976, declaró acerca de Alexander Soljenitsin, autor de Archipiélago Gulag, que “Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexander Soljenisin, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como él no puedan salir de ellos”.

Da igual el tiempo que pase, no pueden comprender que todos ellos eligieron la muerte de voluntad que cantara Eugenio: “Mueres bajo el sol, o bajo las estrellas, pero mueres en combate y tu sangre se hace fértil como una primavera. Nadie dice nada. Sólo tus camaradas alzan el brazo, escriben tu nombre en letras de oro y dicen. ¡Presente! Tienen los ojos brillantes y no lloran, porque han de honrarte con fiesta de pólvora y asalto”.

Por eso hoy unimos en un solo gesto la lucha por la libertad y la verdad, la lucha por la memoria de los nuestros – los de antes, los de ahora – y analizamos con libreros y editores valientes, con militantes de todas las edades, como Matías Montero, las dos elecciones que nos separan claramente de los Ibarras y de los Benet: La muerte de voluntad y el compromiso militante.

Del 33 al 47 van 14 años, si cuento bien,
mucho ha llovido desde entonces,
mucho ha caído, mucho está en pié,
mucho ha caído como las hojas
que sirvieron cuando fue su vez...
quizá justo sea
pero sólo se
que de cada cuatro
cayeron tres.
Eran locos, violentos,
Algo perdularios, ¿y qué?
Ni temían, ni debían
Y todo lo afrontaban en pie,
Más cuando los irreprochables
- Carrerita y mucho quinqué -
Chaqueteaban y se escondían,
ellos se fueron con él,
y a fuerza de ir a la fuente
de cada cuatro cayeron tres.
Y los prudentes y los sensatos
Cual siempre tiesos quedaron en pie,
Es lo de siempre, claro está,
Pero esta vez fue
Porque de cada cuatro
Cayeron tres
Los veo a veces, serios y amargos,
Otras riendo, con o sin mujer,
Pero en sus ojos - ojos de antaño -
Veo no tienen nada que aprender
De esos caimanes que venir las ven,
Porque palacios, templos y fábricas
-ellos lo saben, y bien-
Se alzaron sobre los huesos
De esos tres, y otros tres, y otros tres.

Wikio

viernes, 4 de febrero de 2011

Más razones para acudir el 5 a las 5: Cómo le explico…

Hace casi cuatro años, cuando se aproximaba la puesta en libertad del miserable asesino De Juana Chaos, cuando estábamos inmersos en el nunca interrumpido proceso de negocicación con la banda asesina que aflora de nuevo, recurrentemente, como cada vez que los gobiernos de turno necesitan un mecanismo para desviara su atención sobre su nefasta gestión, mientras buscan pasar a la historia como los “pacificadores de Euzkadi”, al precio de la sangre de todas las víctimas, mi mujer, Marisa, escribía estas líneas que fueron publicadas - entre otros lugares - en la página de la AVT, entre las lágrimas de las víctimas. Hoy las traigo aquí de nuevo, porque hay quien ha concluido que lo del cinco a las cinco está a medio camino entre la provocación y la inoportunidad. Lean quienes así opinan hoy, porque no dudo que tras la sosegada lectura nos veremos, como no puede ser de otro modo, el cinco a las cinco:

COMO LE EXPLICO…

Soy una mujer de 41 años, española y católica. Estudié en un colegio religioso bilingüe francés, Licenciada en Ciencias de la Educación, especialista en Educación Especial, titulada en lenguaje gestual, Logopeda, con más de 20 años de experiencia en el mundo laboral, madre de una preciosa niña de casi 5 años a la que llamamos como el pájaro de la Paz. Fui educada en una buena, trabajadora y honesta familia media de la España de los 60.

Ninguna de las formaciones culturales, religiosas, humanas o académicas de las he recibido y poseo, ninguna palabra o gesto que conozco en esta o en otras lenguas, ningún término que pueda figurar en un diccionario, ningún manual, ninguna guía, ningún poema, ningún cuadro o escultura, ninguna película, ningún juego, ninguna nueva tecnología, nadie me puede ayudar en mi nueva tarea: explicar a mi hija lo que está pasando.

Cómo le explico a Paloma: que tiene dos abuelas y un solo abuelo porque hace más de 20 años, cuando su papá era aún un muchacho, un hombre malo, al azar, se ensañó a tiros con su abuelo “Ricardo” en la puerta de su casa, porque juró defender a España con su vida, por que se hizo militar, se atrevía a vestir de uniforme y se le había retirado la escolta el día antes por falta de presupuesto.

Cómo le explico que su papá, nunca más tuvo una vida normal, que él vio el atentado, que quedó marcado, que su tío vio el atentado y quedó marcado, que su yaya se quedó con su dolor a solas.
Cómo le explico por qué su papá tiembla asustado cuando tiran un petardo o se explota un globo en una fiesta.

Cómo le explico que su familia tiene una herida abierta de por vida y que no es una pupa que se pueda curar con uno de sus mágicos besos.

Cómo le explico por qué nosotros apretamos los dientes y nos ponemos serios, mientras ella se ilusiona al ver las fotos de su abuelo en la televisión y al oír su apellido en la lista de víctimas.

Cómo le explico que no le puede dar en mano ninguno de los dibujos que le hace a su abuelo y por qué se los ha de dejar sobre “una piedra” junto con 5 rosas rojas, en un lugar frío, lleno de cruces (como en la que “tacharon” a Jesús) donde, cuando vamos, todos estamos tristes.

Cómo le explico que su abuelo no va a bajar del cielo, aunque ella se lo pida al niño Jesús cuando reza por las noches o se lo pida a los Reyes Magos en su carta.

Cómo le explico por qué en las fotos de nuestra boda sólo había una bandera en el lugar de su abuelo.

Cómo le explico que la mentira es mala y sin embargo nos están gobernando los que mienten.

Cómo le explico que todos somos iguales, pero su familia no lo es.

Cómo le explico lo que es justo, si no hay justicia a nuestro alrededor.

Cómo le explico que se ha de comer todo, porque es pecado tirar la comida y porque hay muchos niños que se mueren de hambre, pero que a los que nos gobiernan sólo les importa que no se muera de hambre el hombre que mató a su abuelo.

Cómo le explico que hay que ser puntual, pero que ella ha de vivir llegando tarde al colegio si ese día algún vecino ha visto algo sospechoso y toca esperar a que la policía mire debajo de nuestro coche.

Cómo le explico que tiene que ser buena, pero hoy, se premia a los malos.

Cómo le explico que no hay que reírse de los demás, cuando se están riendo de todos nosotros.

Cómo le explico que no podemos ir de vacaciones o a ver a la familia que tenemos en Vascongadas, por que en nuestro caso es una “provocación” y además les pondríamos en peligro.

Cómo le explico que no se debe gritar, cuando lo que le nace a uno, es romperse la voz pidiendo: Memoria, Dignidad y Justicia.

Cómo le explico que ha de escuchar si nadie parece oírnos.

Cómo le explico que hay un Gobierno que nos ha de proteger, pero que nos está destrozando aún más.

Cómo le explico que hay cárceles para que los hombres paguen sus culpas, pero que los culpables de su desgracia están ya en la calle.

Cómo le explico que hay que proteger a los más débiles, a los pequeños, pero hoy se les abandona a su suerte.

Cómo le explico que intentamos ser buenas personas, llevar nuestras vidas adelante, disfrutar de los nuestros hasta que Dios quiera, pero no nos dejan.

Cómo le explico que es pecado mortal matar, si al asesino de 25 personas es hoy un “héroe”.

Cómo le explico que no sabemos explicarle demasiadas cosas.

Cómo le explico toda esta locura; dónde puedo buscar los argumentos, las palabras, los razonamientos.

Y sobre todo cómo le explico que no se piden las cosas llorando, cuando nosotros no dejamos de llorar para que el asesino de su abuelo… se pueda morir de risa.”

Marisa Maíz.- Nuera póstuma del Teniente Coronel Ricardo Sáenz de Ynestrillas