martes, 26 de octubre de 2010

Editorial y Genio de España nº 49: Enrique de Diego



EDITORIAL AL PROGRAMA Nº 49: Una de Cal y otra de Arena

Una de cal y otra de arena; así pueden calificarse las distintas acciones y decisiones, de unos y de otros en la últimas semanas.

Una de cal, con Grande Marlasca arremetiendo contra SEGUI, una vez más, y otra de arena, excarcelando a la “pobre criatura” de Álvarez Santacristina “Txelis”, en un vergonzoso nuevo capítulo de capitulación, conducido, una vez más, por “El Gran Timonel”.

Una de cal, con el duro varapalo sobre el ilegal y recaudatorio canon digital, y otra de arena, agarrándose a la silla, sin piedad, la “Sindescagas” mientras envía al matadero a su mano... ¿izquierda, derecha?, Ignacio Guardans.

Una de cal, acometiendo la peor y más perjudicial reforma laboral y de pensiones que vieran los tiempos, y otra de arena, encargando su ejecución a otro miembro destacado del sindicato que supuestamente se opone a ellas, con la boca chiquinina, Valeriano Gómez, que como su propio nombre indica, - ahora que la cosa del género es un tanto neutra y se usa la arroba “@” para referirse al conjunto – será como aplicar un bálsamo de Valerian@ a la enfadadísima clase trabajadora - a la que mantiene el empleo y a la que no - y que de puro harto, ni acude a las huelgas, ni traga a sus políticos, ni les otorga más credibilidad que la que daría a una rana leyendo el Corán.

Una de cal, con la defenestración supuesta de algunas de sus ministras de cuota, especialmente de aquellas con cuyas barbaridades ha hecho bandera, y otra de arena, premiando su trabajo esforzado al son de la reingeniería social y dejándolas, como Secretarias de Estado, lejos del primer término de la crítica acerada de toda la sociedad, pero con tanto poder o más – y más pasta, por supuesto, siempre más pasta – que antes.

Una de cal, enviando al matadero de las primarias a la “Srta. Trini”, y una de arena, premiando de nuevo con un ministerio, no sólo la incapacidad política evidente de la susodicha, sino la incapacidad profesional, como tantos y tantos propios y ajenos le explicaron en tiempos de sus vacunitas de la Gripe A. En realidad, no es sino el mantenimiento de la cuota, por un lado y el premio a la devoción, a la entrega sacrificada al Zapaterismo militante, sin condición. ¿Qué importa que la diplomacia española requiera de una mano sensata y firme ante los alarmantes desplantes de Marruecos, Gran Bretaña, Gibraltar independiente o Venezuela, entre otros? ¿Qué importa que en sus dos intentos por acceder a la carrera diplomática la suspendieran sin más? Al fin y al cabo, sustituye a Moratinos y pensarán... ¿qué puede hacer peor?

Una de cal, liberándonos, pues, de una Ministra de Sanidad que se debía alborozar por lo baratita que le iba a salir la sanidad una vez que hubieran acabado, por un lado, con todos los niños antes de nacer – merced a la “salud sexual y reproductiva” de la nueva Secretaria de Estado, que se practica en las clínicas privadas y que, en Sevilla, han decretado el “paraíso fiscal” del asesinato de inocentes – y por otro lado, tras acabar también con todos los ancianos antes de morir (de viejo, me refiero), gracias a esa otro prenda del derecho que es la “muerte digna”. Y otra de arena, nombrando al efecto... ¡A Leire Pajín en Sanidad! ¡Dios nos coja confesados!

Una de cal, en definitiva, para el superministro, para el incombustible Pérez Rubalcaba, para el último portavoz de los dos gobiernos socialistas que en España ha habido. Una de cal, en este caso, porque nadie como él – químico de formación - para encontrar las miles de aplicaciones que la sustancia tiene. ¿No fue, a fin y al cabo, el portavoz del Gobierno socialista que tan bien manejaba estas sustancias mientras se llenaba la boca de democracia, secuestraba inocentes y aplicaba con rigor, una pena de muerte sin garantías, mientras abominaba de ella en público, como todos los hipócritas? Sí, sí, recordarán algunos: era cuando La Ministra de Sanidad era casi pequeñita, que diría ella. ¡Eso sí es tener morro y no lo que el Alcalde de Valladolid le adjudica, sabe Dios con qué aviesas intenciones!

Una de cal, decíamos, que hará temblar al mismísimo Satanás, y que no preocupa a Dios, porque al fin y al cabo Él sí que es Todopoderoso de verdad, pero que lo vigilará con recelo, sin duda, ahora que “el químico”, todopoderoso, del todo, no es, pero omnipresente y ubicuo, cada vez más.

Y es que no se nos debe despistar que el triple ministro – hasta ahora sólo habíamos logrado la doble cartera con el nombramiento del todavía alcalde de Zaragoza – aúna en su mano toda, absolutamente toda la información que los servicios secretos, de seguridad, nacionales e internacionales puedan producir por y para España. Todo el espionaje español, desde el que produce Defensa hasta el que maneja Interior, desde Asuntos Exteriores a Economía, desde el que recibe por la Vicepresidencia del Gobierno al que adquiere por el Secretario General de Presidencia, desde la dirección del CNI a la Secretaría de Estado de Seguridad¸ del SITEL a todos los faisanes habidos y por haber, recaen en la Comisión Delegada del Gobierno sobre inteligencia de “Fredy el Químico”.

Pero naturalmente, es ser muy mal pensado, quizá un antipatriota, por supuesto un extremista derechoide y fascista, un desleal con la acción del gobierno y un indeseable respecto de las nobles intenciones del superministro, pensar que esto tenga nada que ver con la nueva etapa de negociaciones, comunicados, treguas y excarcelaciones a las que venimos asistiendo desde hace ya muchos meses.

Y es que la única causa que ha movido todo; no la principal, sino la única, es lograr controlar un año más el gobierno y presentarse a la reelección con algún éxito. Cueste lo que cueste, entregue la cuota de dignidad que entregue e incumpla los mandatos morales y políticos que incumpla. Todo por un sillón azul en el Congreso y una pista de tenis en la Moncloa.

No, nos hemos olvidado de la de arena que compite con la cal de Fredy. La de arena se la adjudicamos a María Teresa Fernández de la Vega, la hija de Wenceslao, el hombre fuerte de Sanz-Orrio, y Girón, de los Sindicatos Verticales. Esa que se tragó un bote de sosa cáustica en su más tierna infancia y, estreñida crónica, no ha vuelto a encontrar razones para sonreír por nada del mundo.

Arena, porque es lo que le va a hacer falta, no sólo para volver a cerrar las tumbas profanadas ilegalmente en nuestro Campo Santo del Valle de los Caídos, que tanto la obsesiona. Le va a hacer falta para taparse, para esconderse de nosotros, para eludirnos, porque La Falange y con ella este medio con su director al frente, van a perseguir judicialmente este despropósito; porque algunos sí tenemos a nuestros muertos allí dentro, tratando de descansar.

Pero también hoy tendremos una de cal y otra de arena para nuestro invitado. Porque como invitado que es y por su gesto de acompañarnos en el programa, le trataremos bien, pero le entrevistaremos críticamente. Porque le pediremos que nos explique de islamismos y de “negros”, de complejos y de parabienes, de falanges y de falangistas... Acomódense y escúchennos

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domingo, 10 de octubre de 2010

Editorial y programa 48 de LGE: La casta parisitaria



Editorial nº 48: LA CASTA PARASITARIA

Era cuestión de decidirnos a arrancar. En cuanto lo hemos hecho, los acontecimientos, los personajes y el comic permanente en que nos encontramos en la política española, nos alcanzan y ya no dan tregua.

Si despedíamos el anterior programa dejando en el aire el resultado incierto de una huelga de plastilina, y el sometimiento diplomático y de política internacional del gobierno Zapatero a Mohammed VI, recibimos e
éste con la certeza del gran fiasco que fue la jornada de trabajo para los liberados - que ese día acudieron a trabajar como un solo hombre, en su función de piqueteros, con la garantía de que a ellos no se les descuenta la jornada - y la nueva tomadura de pelo de otro sátrapa uniformado, al frente de un país hastiado, cansado, dominado por el terror rojo y que ampara, prepara, diseña y entrena las mafias asesinas de ETA, ante el que también nos inclinamos.

Con todo, lo peor no es esto - que ya se conocía y lo han practicado, una vez más, todos los gobiernos de la "corruptocracia" que padecemos, fuere cual fuere su color - lo peor es que en esta ocasión, comprendida la debilidad española como nación soberana del gobierno Zapatero y a la vista internacional de su memez congénita, ésta vez nos mandan a una versión de gorila que antes fue fiscal, torturador y, según parece - y en opinión de los venezolanos - presunto asesino, a explicarnos la fiabilidad de nuestras instituciones, de nuestra judicatura, de nuestras policías y de, en general, todo lo que España representa en el mundo actual: choteo.

No me entiendan mal. Los que hemos padecido persecución policial y judicial o conocemos a Garzón en propia carne, tenemos cierta tendencia natural a comprender también las acusaciones del gorililla diplomático. Y es que algunos bien podemos acreditar que la policía, cuando se pone, sacude unos zurriagos en los calabozos y centros de internamiento que tiembla el orbe. Al menos a los "facistas", que con estos está todo permitido, no estamos contados y, sobre todo, tenemos muy mermada nuestra capacidad de respuesta. Dicho de otro modo: sale gratis.

Tampoco puedo poner la mano en el fuego por los jueces, porque si valoramos al efecto las actuaciones del mencionado y presuntamente prevaricador Garzón, no podremos sino concluir que los procedimientos de la Audiencia Nacional, al menos parcialmente, apestan a chirigota, a apaño, a pacto político a cualquier precio y, en general a engañifa con "lodos del camino".

Pero dicho esto conviene aclarar dos cosas más:

Primero: en nuestra casa, en el salón de nuestra casa y de nuestra familia, hablamos mal nosotros, en privado y sin testigos. Jamás se lo permitiremos a un energúmeno, enemigo de España por convicción, ideológicamente perverso, personalmente macabro y psicológicamente trastornado que además miente como el bellaco que es, ciscándose, una vez más, en nuestra soberanía.

Segundo: a esas babosas a las que, entrenadas por el bastardo Cubillas y su mujer, les soplas en la nuca y cantan "La Traviatta" en versión original a dos voces, no les han puesto una mano encima ni la policía ni la Guardia Civil, ni su... propia madre, y no porque aquellos no lo desearan o no pudieran hacerlo, sino porque no hizo falta. Porque los valientes "gudaris" de la ametralladora y el tiro en la nuca, lo único que necesitan en dependencias policiales es una torunda de algodón lo suficientemente gruesa como para... ¡hacerlos callar! Y es que el que nace sabandija cobarde, muere sabandija cobarde, así sea de viejo.

Ello, por no entrar en el pequeño detalle de que escriben, redactan y coleccionan todo tipo de informaciones en los ordenadores que se les incautan, y que no hacen sino poner sobre la pista de lo que, por otro lado, ya les han dicho en seis idiomas.

Y qué decir de los sindicatos de clase... de primera clase. En su viaje en el tiempo, cambiaron su cóctel Molotov por su cóctel de champán... y de nuevo al Molotov. Pero ya no les pilla entrenados. Ya no les acompaña la razón, ni la convicción de lo que hacen. Ya no son las famélicas legiones a las que dicen representar y que de nuevo existen merced a sus políticas miserables. Ya no creen en lo que hacen porque son partícipes y corresponsables de las mismas.

No nos equivocamos un ápice y, gracias a Dios, nos ahorramos el bochorno de participar en una patochada que ni fue huelga, ni atacó a los responsables, ni buscó, nunca, nada.

Una huelga a tiempo tasado, en la que los liberados cobran; que no paraliza el país; que se dirige contra las víctimas y no contra los verdugos y, sobre todo, que acaba en un rato sin esperar a dar la batalla y a pretender ganarla es, sencillamente, un fraude burgués.

Una huelga es la expresión de la desesperación, de la razón frente a la injusticia; es decir: ¡no puedo más! ¡No aguanto más! ¡Hasta aquí hemos llegado! Y razones había para ello, sin duda. Por ello no necesita de permisos, ni de mínimos, ni de pactos. Es la desesperación y la batalla o no es. Es vencer o perder ante el poder, luchando.

Jamás fue esa la intención; jamás contaron con la firmeza y la convicción de sus huestes; sólo tenían matones entrenados, no por el hambre, sino por el poder. ¡Qué bien hicimos en no acudir, a pesar de las razones tremendas que había para ello!

Es parte de lo que nuestro invitado de hoy, polémico donde los haya, ha llamado la casta política. Con él hemos analizado una parte de la realidad española a la que, como catalán de cepa que es, no renuncia y, una vez más, creemos que nos les dejaremos indiferentes con su testimonio. Acomódense y escúchennos.

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jueves, 7 de octubre de 2010

De nuevo con todos ustedes: 3ª temporada de LGE

Efectivamente, tras el parón del verano y las lógicas dilaciones producto de la puesta en marcha, aquí estamos de nuevo. Con intención de permanecer, con intención de debatir, con intención de aprender, con intención de enseñar, con intención de combatir, con intención de trasladar a nuetros queridos videoyentes, las más varidas versiones del patriotismo español y la especial interpretación que del mismo, y de la realidad española, hacemos los falangistas. Sin corsés, sin más planteamientos previos que nuestra propia causa y nuestras propias creencias morales, políticas y filosóficas. Sin más límite que nuestra obligación y nuestra conciencia. Bienvenidos de nuevo a La Gran Esperanza: acomódense y escúchennos.


 
EDITORIAL

Comenzamos donde lo dejamos. Si la pasada temporada dedicábamos una buena parte de nuestros programas al recuerdo, a la historia, al saber la verdad sobre algunos de los acontecimientos que jalonan nuestra reciente historia, en contraposición a ese concepto zapateril que ha sido denominado "memoria histórica" y que es la antítesis de la objetividad, de la verdad y del aprendizaje, comenzamos esta tercera temporada con un nuevo capítulo dedicado a enderezar entuertos, a asumir errores y a reivindicar verdades frente a las mentiras atroces de la propaganda que, en la mayoría de las ocasiones, nos convierten en dobles víctimas: de la barbarie y de la mentira.

Es cierto que este programa y su genio de España estaban programados desde hace meses y que hubo de ser pospuesto por diversas razones, y es cierto que nos habíamos comprometido a poner nuestro punto de mira en acontecimientos más cercanos - una vez cumplimos con nuestro deber histórico - para esta tercera temporada.

Pero no es menos cierto que de no haber estado programado ya, lo habríamos incluido de nuevo, a pesar del compromiso. Y es que dan igual los días, los meses y los años que transcurran para este gobierno. Dan igual los ejemplos ilustrativos de memoria real en que nos apliquemos unos y otros; dan igual los esfuerzos de algunos por cerrar heridas y mirar hacia delante, que mientras la falacia histórica cumpla con objetivos electorales escondiendo abyectas intenciones políticas y propagandísticas, nuestros políticos se aplicarán sañudamente en ellas y nosotros en combatirlas.

Y si no que se lo digan a los andaluces, que van a asistir a uno de los espectáculos tragicómicos más relevantes de los últimos tiempos:

"Se buscan víctimas femeninas de vejaciones franquistas entre 1936 y 1950. Se recompensará con 1800 euros de vellón que previamente se habrán robado a los trabajadores y pensionistas mediante sendos decretazos de reforma laboral y congelación de pensiones".

Si no fuera tan terrible, daría para reírse.

En la misma línea, este veranito de huelgas de plastilina, programadas a la carta, con la que "el Chiquilicuatre" nos deleitará la semana próxima mientras el desempleo desaparece paulatinamente bajo el paraguas protector de la formación patriótica (Zapatero dixit), nos ha dejado también algunos ejemplos de perversión política e incapacidad intelectual, de los más sonado: los acontecimientos recurrentes en torno a nuestras españolísimas ciudades de Ceuta y Melilla, con el desprecio y abandono de nuestras mujeres policías incluido; la indefinición y enésimo bandazo respecto a la posición española en el Sahara; el intento de eliminación del "chapiri" en nuestra heroica fuerza legionaria y el encuentro de un indigente intelectual y moral como es José Luis Rodríguez Zapatero, con el monarca Alaui - versión moderna del tirano africano -que, sabedor de la estupidez congénita y debilidad política y moral de su oponente, se ha orinado en nuestras costillas, y se la limpiado en los cortinones del abuelo, mientras Zapatero decía querer hacerse una foto con él a cualquier precio.

Y todo ello, por supuesto, mientras nuestra Legión cumplía nada menos que 90 años, con la ausencia total de todos los miembros y representantes del gabinete en tan importante acontecimiento.
Así que no había otra. No podíamos hacer menos que dedicar nuestro particular homenaje al África española, a sus plazas, a sus gentes y a sus fuerzas militares. Pese a quien pese.

Y de paso contribuiremos a esclarecer algunos de los típicos tópicos que sobre La Legión, sobre el estado nacido el 18 de julio y sobre los falangistas, la propaganda marxista - entonces como hoy - se ha encargado de distribuir por el mundo a través de su enorme aparato de propaganda y difamación.
Por tercer año les pedimos, una vez más, que nos acompañen en este viaje; acomódense y escúchennos.

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