martes, 23 de febrero de 2010

La gesta de la División Azul en el frente ruso



Con motivo de la conmemoración de la batalla de Krasny Bor, en el frente ruso, por parte de la heróica División Azul, el pasado 10 de febrero, desde el programa LGE queremos rendir un homenaje a aquellos hérores, al tiempo que profundizamos en su historia. La grande y la pequeña. Las motivaciones, la epopeya, la situación internacional, la diplomacia del régimen... Por una vez salimos de nuestro estudio y grabamos en La Vieja Guardia, en presencia de público y con la compañía e intervención de algunas de las mejores plumas de la historia de la División, algunos de los cambatientes, descendientes... Acompañanos en un ejercicio de Memoria Histórica real. Porque la historia se escribe con H de heroísmo y el heroísmo no se puede borrar.


Wikio

martes, 16 de febrero de 2010

De luceros de verdad y estrellas de mentira (Editorial 34 de LGE)

Un programa más, ya el número 34, y sigue sin haber cambios significativos en la clasificación general: La sigue liderando José Luis Rodríguez Zapatero. Hablamos, por supuesto, del premio virtual que este programa otorgará al imbécil internacional del año cuando acabe la presidencia de turno. Esta vez los méritos se han acaparado en el desayuno de oración con Obama.

En realidad no sabíamos si cambiar la denominación del premio por otra tal como, al hipócrita del año, al masón encubierto, al mentiroso compulsivo, al sinvergüenza sin escrúpulos... Cualquiera hubiera servido porque en todas ellas lidera la clasificación, pero hemos optado por mantener la tradicional porque ¿quién sino un imbécil integral podría destripar la sentencia de San Juan “la verdad os hará libres – que es una de esas verdades universales indiscutibles, contenida en una frase tan corta pero de tan hondo calado - y sustituirla por otra que diga justamente lo contrario: “La libertad os hará verdaderos”?

Por lo demás, parece que el Cosmos se despeja. Dónde hasta ahora se mezclaban estrellas, estrellitas y luceros de toda clase, las cosas se van poniendo en su sitio; Las estrellas falsas se van cayendo a la profundidad de la tierra – y veremos hasta donde llegamos – mientras el cielo puro se sigue iluminando con la irresistible luz de nuestros caídos. En lo que va de mes de febrero hemos recordado a nuestro primer estudiante asesinado por el PSOE – Matías Montero - y ayer hacíamos lo propio con los caídos de la División Azul en el aniversario del inicio de la batalla decisiva en el frente ruso, que tanto ha molestado a “Público”, ese dechado de democracia y de libertad. Lecciones ambas de compromiso y de lucha que nos recuerdan cada día, desde sus respectivos luceros, las causas por las que peleamos cada día todos los falangistas desde las diversas trincheras de la actualidad.

Pero decía que se despeja el panorama estelar, porque por fin, la estrella del juez Garzón parece que se apaga irremediablemente y quizá para siempre. La corrupción de sus acciones, el chantaje de sus asuntos guardados para mejor ocasión, el intercambio de parabienes con ministros, banqueros, cazadores de toda índole y amigos de banquillo – porque tarde o temprano muchos compartirán banquillo – la miseria moral y política de sus frecuentes actuaciones interesadas, han terminado por apagar su estrella y ponerlo donde corresponde, que es ante la justicia que él nunca representó.

No es que tengamos excesiva confianza en el resultado, pero el sólo hecho de verle padecer tan sólo una parte de las calamidades que él nos ha procurado a otros, merced a su poderosa acción judicial al más puro estilo Hugo Chávez, nos llena de satisfacción y de esperanza en que, de verdad, algún día se haga justicia aunque sólo sea por casualidad y por dirimir viejas rencillas entre magistrados hartos de tanto estrellato.

Tan sólo sentimos que también en este mes de febrero se terminará de dar salida a la asesina ley del aborto que – no nos cansaremos de decirlo – convierte el asesinato impune de inocentes en derechos de salud para la mujer. Esa ley que, aún sin aprobarse, llena ese cielo maravilloso y azul, de pequeñísimos luceritos brillantes que nos gritan al unísono desde arriba que no cejemos en el empeño, que sigamos luchando por el Bien, La Verdad y la Justicia y por impedir que la justicia olvide a quienes cometen esos crímenes horribles, antes, durante y después de la aprobación del genocidio.

jueves, 4 de febrero de 2010

¡Cuarenta segundos es demasiado!


"Me gusta esa Iglesia que se compromete en lo más denso de la historia humana, que no teme comprometerse mezclándose en las historias de los hombres, en sus conflictos políticos, en sus corrientes culturales. Me gusta esa Iglesia porque ama a los hombres y les va a buscar allí donde están. Y me gusta más esa Iglesia que recibe heridas de la historia, porque está mezclada con la historia, esa Iglesia de los pobres cuyas debilidades denuncian los fariseos de manos puras que nunca han salvado a nadie". Jean Daniélou

Texto extraído de "La corona de Rosas" de Tomás Salas, introductorio al poema "A los mártires españoles", de Paul Claudel

Én estos días en que la iglesia española en Cataluña celebra la beatificación de nuestros mártires, mientras la autoridad eclesiástica de la zona reniega de su causa, marcando distancias con los motivos de la persecución religiosa, desligándola por completo de los acontecimientos que dieron origen a la Cruzada, ha caído en mis manos un brevísimo libro que sana mi indignación.

No me entiendan mal, mis queridos lectores, el libro, en su trabajo introductorio, pretende ser políticamente correcto y abundar en tésis parecidas al episcopadao catalán. Trata de explicar que en realidad, las razones por las que muchos autores europeos y franceses en particular - y el autor entre otros - otorgaron su apoyo a la causa nacional no era ideológica, sino "por descarte", ante las barbaridades cometidas por los rojos y al no haber una alternativa "menos mala".

A esto ya estoy acostumbrado, a esta segunda muerte de las víctimas de cualquier barbarie, que no sólo son asesinadas físicamente, sino que pretenden ser asesinadas en su dignidad, por segunda vez, privándolas precisamente de lo que las hace aún más grandes si cabe, ya estamos acostumbrados los españoles en general y las víctimas en particular. Ocurre - ocurrió sobre todo en el pasado - con las víctimas del terrorismo etarra. Ocurre con los soldados caídos en acción de guerra y condecorados con el nuevo distintivo amarillo que le priva de su verdadera dignidad de combatientes - creado por este pedazo de animal que nos gobierna para seguir a lo suyo, que es negar la evidencia de la guerra y mentirnos a todos cada vez que abre la boca - y, como no podía ser de otro modo, lo hacen los obispos de la diócesis de Barcelona, desvinculando el martirio de la persecucion roja en Cataluña, la destrucción de iglesias y conventos, la violación de religiosas, el asesinato de tantos de ellos y la profanación de sus tumbas.

¿Pero que creen estos cobardes que les hace mártires sino, precisamente el mantenimiento de su fe, la muerte a causa de su fe, a manos de las hordas frentepopulistas?

Por eso, es reconfortante, a pesar de los esfuerzos introductorios de Tomás Salas, encontrar afirmaciones como la que encabeza este artículo, o versos de una claridad meridiana, como los de Paul Claudel, escritos en 1937, y que no dejan ninguna duda, a mi entender, ni de la voluntad de su autor, ni de la naturaleza de la persecución, ni mucho menos de su elección ideológica.

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Robespierre, Lenin, Calvino, algunos más... todos juntos no han agotado las reservas de la rabia y el odio.
Voltaire, Renan y Marx, incluso ellos no han llegado a tocar el fondo de la estupidez humana.
Pero este millón de mártires que nos precedieron, todos estos inocentes llenos de gloria antes que nosotros, ellos tambíén se sacrificaron y lo entregaron todo
Somos nosotros quienes ahora, de pronto, estamos en su lugar.
- He aquí que ha llegado al fin la hora del Príncipe de este mundo.
La hora de la interrogacion final, la hora de Iscariote y de Caín.
Santa España en el extermo de Europa, encrucijada y condensación de fe, materia inquebrantable y refugio de la Virgen Madre.
Última etapa de Santiago que no se detiene sino donde la tierra acaba.
Patria de Domingo y de Juan y de Francisco el Conquistador y de Teresa,
Arsenal de Salamanca y Pilar de Zaragoza y raíz abrasada de Manresa,
Inquebrantable España, que ninguna componenda has aceptado jamás
Duro golpe contra la herejía, punto por punto rechazada y refutada.
Exploradora de un doble firmamento, razonadora de la oración y la ascésis,
Profeta de aquella otra tierra, bajo el sol lejano y colonizadora de otro mundo,
En esta hora de tu crucifixión, Santa España, en este día, hermana España, que es el tuyo,
Con los ojos llenos de entusiasmo y de lágrimas, yo te envío mi admiración y mi amor.
Cuando todos los cobardes traicionaban, tú, una vez más, no aceptabas la traición.
Igual que en los tiempos de Pelayo y del Cid, con la fe impulsas la espada.
Ha llegado el momento de escoger y de liberar el alma.
Ha llegado el momento de mirar cara a cara la propuesta infame.
Ha llegado el momento al fin de mostrar el color de nuestra sangre.
Muchos creen que llegarán al cielo or su propio pie por un camino fácil y agradable.
Pero, de golpe, he aquí la cuestión planteada, he aquí la consumación y el martirio.
Se nos pone el cielo y el infierno en la mano y tenemos sólo cuarenta segundos para elegir.
¡Cuarenta segundos es demasiado! Hermana España, santa España, tú ya has elegido.
Once obispos, dieciséis mil sacerdotes masacrados y ni una sola apostasía." (...)

"57

- Y a vosotras también, piedras, salve desde los más porfundo de mi alma, santas iglesias exterminadas.
Estatuas que se han roto a golpe de martillo, y todas esas pinturas venerables, y ese copón, antes de ser pisoteado,
Donde la C.N.T., gruñendo de placer, deja la huella de su babosa jeta.
¿Para qué estas bobadas? El pueblo no las necesita.
Esto que el bruto inmundo detesta tanto como a Dios, es la belleza." (...)

El libro se llama "A los Mártires Españoles" de Ediciones Encuentro, y está publicado en versión bilingüe. Pulsar en el título del artículo para más información