jueves, 24 de diciembre de 2009

Noche de Pan

Ésta noche nacerá El Niño Dios y con Él un nuevo año de esperanza, de lucha, de sacrificio y de batalla. Poco importará ya el hecho de que, según el calendario, sean la Nochevieja y sus doce campanadas, las que traigan el final real del año y el comienzo de uno nuevo. Para nuestra Civilización, el hecho cierto es que Dios se habrá hecho Hombre, una vez más, y se colocará a nuestro lado para acompañarnos en la vanguardia contra la sinrazón, el odio y la injusticia, que es nuestra militancia.

Dejaremos atrás un año que pasará a la historia por su iniquidad, por su tristeza, por su genocidio. Porque los hombres que deberían velar por nuestros intereses, por nuestros problemas y por nuestra civilización, habrán protagonizado uno de los desgobiernos más terribles de la historia de España y de peores consecuencias.


Con esa maldita estupidez con que se nos vende una falsa separación de poderes que ya enterró la social-democracia hace tanto tiempo, Legislativo, Ejecutivo y la comparsa del Judicial, habrán consumado los primeros pasos del mayor genocidio de la historia, habrán hecho de la persecución religiosa y cultural su norma de vida, habrán destripado de tal manera los nexos de unión de nuestro pueblo, habrán dinamitado de tal forma los pilares de Occidente y nuestras señas de identidad, que será muy difícil reconstruirlos de nuevo.

Será el año del asesinato en masa de los no nacidos, de la persecución del Crucifijo, de la Memoria Histórica aplicada, del Odio Ideológico, de la implantación de la Educación para la Ciudadanía. Será el año de la miseria, de la destrucción de empleo, de los cuatro millones y medio de parados. El año en que el tejido industrial y las microempresas se hicieron añicos. El año de los comedores sociales, del hambre, de la desesperación. El año de Cáritas, frente al Estado.

El año en que nuestra nación se convirtió en el hazmerreír del mundo. El de los acontecimientos planetarios, el de la propiedad del viento, el de los seres vivos y no humanos. El año de una política exterior que nos embadurnó de heces hasta el entrecejo en Somalia, en el Sahara, en Honduras, mientras cantábamos alabanzas a Cuba, a Bolivia, a Venezuela....

El año – y si no será el próximo - en que un monarca caduco, irresponsable, anacrónico y felón sancionará con la mirada perdida, una ley que le pueden imponer porque, en realidad, él no pinta nada, más que una gruesa línea en los presupuestos del Estado, mientras nos lee un mensaje vacuo que otros le habrán escrito, al albur del gobierno de turno.

Son muchas las razones para desear que acabe este año maldito, y a ser posible esta legislatura maldita y esta crisis maldita y esta oposición también maldita, cobarde, cómplice e inoperante.
Si cada fin del año es un momento para hacerse nuevos propósitos e ilusiones, recemos porque desaparezca un sistema acabado, corrompido, putrefacto, inservible y muerto ya y que nazca entre nosotros la esperanza de un mundo mejor, de una España más libre, más justa, más grande, más unida y de unos hogares con pan para el cuerpo y para el alma.

Es ahora o nunca. Las tres preocupaciones que el CIS dice que tenemos los españoles son, en realidad, una sola: El Sistema. Porque, ¿qué otra cosa significa que los españoles abominen de su clase política corrupta, desconfíen de la capacidad para resolver la crisis y estén preocupados por la economía, que no ha hecho sino traernos casi cinco millones de parados sin solución? ¡Pero si hoy mismo Elena Salgado ha declarado que la situación es estupenda... para todos menos para los que no tienen empleo! ¿Se puede ser más sinverguenza, más miserable y más insensible con los españoles?

Pero es importante saber que nada cambiará solo. Si cada año es también el momento de hacer balance, aprovechemos ese impulso juvenil de la Natividad y hagamos firme propósito de pelear cada día como si fuera el último; más pronto que tarde nos corresponderá construir todo aquello que han derruido. Nos corresponderá inventar un orden nuevo sobre el que afianzar nuestro mundo y nuestra civilización enterrando para siempre su Sistema.

Miremos hacia dentro, hacia nuestro propio ombligo, para tratar de averiguar si hicimos lo que teníamos que hacer, cuando teníamos que hacerlo y como teníamos que hacerlo durante 2009. Y si no fue así – lo más probable - repasemos urgentemente lo que haremos el próximo año para corregir nuestros errores, porque ya está aquí y no queda tiempo que perder.

Y ante todo, celebremos la Navidad como lo que es: como una fiesta cristiana, familiar, de alegría. Pero sobre todo como una fiesta nuestra. Netamente europea, occidental y por lo tanto española, que es lo que está en el origen de la Europa toda. No seamos nosotros también partícipes y cómplices de sus trucos y sus ataques. Frente a carnavales, "jalogüines", Santa’s y confetis, vivamos Semanas Santas, Todos los Santos, Navidades y Reyes – magos, por supuesto-.

Y como decimos siempre, no sólo porque sean las verdaderas fiestas, sino porque son fundamentalmente, las nuestras. Busquemos el calor del pesebre y dejémonos embargar por el Nacimiento.

Hoy les quiero dar las gracias por haber estado ahí fuera, al otro lado, todo este año, haciendo posible que nos sintamos más útiles en nuestra misión y quiero pedirles que lo sigan haciendo en el futuro, que nos acompañen en esta lucha, no solo porque les necesitamos, sino porque también tiene que ser la lucha de todos.

Tras La Gran Esperanza, tras el sindicato, tras La Falange, tras nuestras manifestaciones y nuestros discursos, tras nuestras páginas y nuestros blogs, se esconde sólo la esperanza de que estemos captando nuevas voluntades, nuevos soldados, para la causa nacional.

Y por encima de todo hoy les quiero desear una muy, muy Feliz Noche de Pan, de Patria y de Justicia, porque nada de ello puede desagradar al Niño Dios, sino todo lo contrario. ¡Feliz Navidad!

Wikio

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Una experiencia vital y enriquecedora

Quiero compartir con mis lectores una experiencia:

Al principio de este curso escolar conté, en más de una ocasión que, como consecuencia de la crisis y de cierta toma de conciencia, cambié a mi hija de colegio. Nunca creí que la experiencia fuera tan enriquecedora.

Se llama Kolbe y está en Villanueva de la Cañada. Los niños visten de verde – será por la esperanza que llevan a tantos hogares – y son estupendos. Mucho más que estupendos. No hay día que no me sorprendan con alguna iniciativa, con alguna idea, puesta en marcha de la manera más natural, sin alharacas, sin fariseismo, sin darle importancia. Cuando no es una cena para poner en marcha unas becas es la creación de un mercadillo; cuando no es la recogida de alimentos es...

Durante el año, cada semana, los chicos “exigen” en sus casas - o se buscan la vida si ya tienen edad para ello – alimentos no perecederos, material de higiene personal, alguna ropa, cosas de primera necesidad, y las almacenan en el colegio – que cede un espacio para ello – hasta que un adulto de la localidad lo traslada a su casa – a su garaje – y nos convoca a los voluntarios. Es la casa de quienes, en el pueblo, organizan Banco de Solidaridad, también conocido como banco de alimentos.

No os imagináis la maravilla que se produce allí. Por parejas, más de dos docenas de voluntarios de todas las edades se mezclan entre los montones de cajas y, bajo su tutela, organizan “las cajas”. Así lo llamamos. Cada pareja – matrimonios, padres e hijos, amigos - se ocupa de una familia de la que conoce, cada vez más, toda su situación. Trabajo, necesidades, hijos y sus edades, oportunidades, cumpleaños... sus circunstancias personales por las que, de repente, de manera inesperada, les cambió la vida. Toda la precaria estabilidad de la que gozaban se viene abajo de la noche a la mañana y se quedan dependiendo de un modo de vida que ya no sólo no se pueden permitir, sino del que no pueden salir alegremente.

Y entonces aparece el Banco. Dios proveerá dice “la jefa” cuando faltan cosas y aún hay dos familias a las que no hemos podido preparar su “caja”. Y de repente llega un rezagado y aporta más cosas.

Aún recuerdo cuando mi mujer solicitaba las primeras instrucciones: "entonces llamo de parte del Banco de Soldaridad", dijo. La respuesta fue contundente: "De parte, no; tú eres el Banco de Solidaridad".

Las familias han acudido a los servicios sociales y estos, desbordados, o quizá paralizados por la magnitud de la crisis y de la cantidad de respuestas que no dan, las remiten al Banco.

Y el Banco busca voluntarios y redobla sus esfuerzos por lograr más “cajas”, y los chicos hacen más cenas en el colegio que sirven ellos mismos con una dulzura, una profesionalidad y una alegría que encogen el alma, y más rifas y más mercadillos...

Y Dios provee de más manos, de más voluntarios, de más alimentos... aunque desgraciadamente todavía nos faltan 12 familias a las que asignar voluntarios y a las que hacer “cajas”. Porque nosotros, en casa, desgraciadamente, fuimos los voluntarios de la última familia sólo un ratito. Enseguida hubo más familias y su número sigue creciendo.

Otros voluntarios – colaboradores, les llaman, pero tan voluntarios como los demás – se ocupan de las recogidas más grandes: restaurantes, comercios, instituciones, particulares generosos, otras organizaciones solidarias como Cáritas, a los que trasladan nuestras necesidades, y coordinan con otros Bancos las disponibilidades. Todo un mecanismo que ocurre, como digo, de una forma tan natural y humana, con tal alegría entre los participantes, que resulta difícil desentenderse.

Ahora han llegado las Navidades, que esta comunidad católica vive de una manera especial, y una vez más se redoblan los esfuerzos.

El sábado preparamos “La caja”. Era especial, pues habíamos podido dar respuesta a necesidades más complejas (cochecito de bebé, un tendedero con el que poner un poco de orden en la casa de una familia de cinco niños y otras cosas así) y porque los voluntarios y colaboradores hicimos un esfuerzo por incluir, de manera excepcional, cosas perecederas como frutas y otros productos que, lógicamente, hubieron de ser recogidas de los donantes y entregadas a las familias el mismo día. Eso hacía el día en “el banco” especialmente caótico y a la vez maravilloso, pero se logró preparar una entrega navideña un poco especial.

Por la noche en el Kolbe, a iniciativa del APA y con la inestimable colaboración de los alumnos de 4º de la ESO, tuvimos cena solidaria. Dos papás haciendo sainetes, el coro de padres cantando preciosos villancicos, sorteos, subastas. ¡Hasta los decorados y adornos se subastaron! Todo a beneficio del Banco, que es la necesidad próxima e inmediata, pero ¿terminaba todo ahí? Ni mucho menos.

A la mañana siguiente, con las primeras luces y a cuatro grados bajo cero, en la misma plaza de España de la localidad, un montón de locos nos concentrábamos para descargar sartenes gigantes, fogones portátiles de gas, bebidas que no hacía falta enfriar, vino caliente con canela, carpas y tenderetes, cientos de kilos de migas de Tomelloso, dulces, juguetes, regalos...

No puedo explicar la sensación que me embargó. Soy un hombre de profundas convicciones religiosas, pero de pocas manifestaciones externas – o eso creo yo – pero aquellos hombres y mujeres enterrados en abrigos, guantes y mandiles verdes llegaban al alma. De manera espontánea formaron un círculo, dieron gracias de estar allí por sexta vez consecutiva – para mí era la primera – y rezaron una oración. Y acto seguido se puso en marcha el campamento improvisado.

¡Eran las migas solidarias a beneficio de las obras de CESAL en Uganda, Méjico y Perú!. Montamos las carpas y las mesas, se encendimos las cocinas y se empezó a trabajar. Aquí un puesto con los juguetes donados o recogidos, allí otro con dulces, mantecados, tartas. Más allá uno de muebles, otro de libros, de regalos, de vídeos y DVD's. Una zona de juegos para los niños, un teatro, un mago, unos talleres infantiles... Todos voluntarios.

Una carpa enorme bajo un título: Exposición; o, como decía el incansable agitador del micrófono: Explicación, porque aquellas fotografías explicaban muy bien por qué aquel grupo de voluntarios estaba allí, una vez más, bajo el frío polar de estos días, con una sonrisa en los labios y una alegría indescriptible.

El pueblo se volcó en las maravillosas migas con vino caliente y, una vez más, los fondos recaudados viajan a Huachipa, Oaxaca, Kampala...

Pero faltaban los chiquitines. El martes organizaban su tradicional Belén viviente que en esta ocasión era un musical. No tengo que explicar a casi nadie lo que supone este follón en cualquier colegio, pero mereció la pena. Sobre todo porque, terminada la función, los pequeños de primaria y secundaria montaron en el patio su particular “mercadillo” y - con sus propios juguetes, libros, muñecos y vídeos - recaudaron otro poquito para el Banco de Solidaridad. Aquí lo importante era el gesto. Y la continuidad que le dan a sus iniciativas y acciones a lo largo del año. Sin duda Dios provee... de almas y de corazones y escribe muy, muy recto, con renglones torcidos. Os deseo a todos una muy Feliz Navidad. Para mí ya lo está siendo.

Wikio

lunes, 21 de diciembre de 2009

Mujer y Nacionalsindicalismo en el siglo XXI (por Marisa L. Alonso)

Para ver una crónica extensa del encuentro pinchar en el título de esta entrada

Texto introductorio - por parte de Marisa López Alonso, miembro de la Junta Nacional de FE-La Falange - al debate organizado por el CENS, en relación con el papel de la mujer nacional - sindicalista en el siglo XXI.


"Estimados amigos y camaradas:

Lo primero agradeceros a todos vuestra presencia. Me presento ante vosotros con la humildad de una vieja militante que, desde muy joven, intenta, con mayor o menor acierto, ser y sentir en falangista; y digo que lo intento porque, seguramente, aún no he llegado a poder tener el honor de merecer este calificativo y porque sería, por mi parte, un atrevimiento auto presentarme, como tal, ante algunos de vosotros que sin duda tenéis más méritos y más conocimiento de nuestra doctrina que yo.

Además ya sabéis que no faltará el que nos someta a “controles de calidad” y a examen de pureza y autenticidad a todos los aquí presentes. Pero creedme que, al menos, intento ganarme el respeto y el ser merecedora de lo que para mi es un título; es decir, que los que me rodean me consideren algún día una mujer falangista, con todo lo que conlleva, que no es poco……

Cuando recibí la amable invitación del CENS para participar en esta mesa, para hablar del papel de la mujer en el nacionalsindicalismo del Siglo XXI, no dudé en aceptar el reto, si bien siempre he creído que nosotras somos como vosotros; que Dios nos creó para ser compañeros, para andar al mismo compás pero, desgraciadamente, los humanos hemos fallado también en esto y, en la práctica, no ha sido así a lo largo de la historia.

Desgraciadamente aún hoy, lo que debería ser un tema ya superado - el de la igualdad entre hombre y mujer - todavía no lo ha sido aunque, obviamente, se ha adelantado mucho camino. Y claro, los falangistas - que no somos extraterrestres, aunque algunos lo crean - a veces también caemos en actitudes que no son del todo igualitarias.

Aún, a día de hoy, las mujeres tenemos que soportar ciertas desigualdades aunque, para ser sincera, las actitudes que podemos denominar machistas, no parten sólo de los hombres sino de nosotras mismas en algunas ocasiones.

Algunos hombres - por qué no decirlo - creen que las mujeres no pueden acceder a ciertos puestos dentro de las organizaciones azules, que no podemos militar hombres y mujeres juntos; se empeñan en hacer separaciones por sexos y, cuando ven a una mujer al lado de un hombre, ésta ha de ser su secretaria, su mujer, su novia, o... dejémoslos ahí.

Son muchos los que creen que nosotras somos fuente de discordia entre los militantes y no se dan cuenta de que no es una cuestión de sexos; que hay buenos y malos militantes; que los hay inteligentes y torpes; que los hay trabajadores y vagos; que los hay cobardes y valientes; que los hay manipuladores y chismosos, independientemente del género al que pertenezcan.

Supongo que todas las que estamos en esta mesa podríamos contar momentos en los que nos hemos sentido "ninguneadas" por el mero hecho de ser mujeres.

Pero gracias a Dios - como os decía antes - al igual que en el resto de la sociedad, las cosas van cambiando y ojalá algún día podamos decir que esto está superado y que seamos consideradas en nuestras organizaciones en función - única y exclusivamente - de nuestras capacidades, de nuestra entrega y de nuestra militancia.

Creo fírmemente en la igualdad entre hombres y mujeres; y que las diferencias, "que haberlas, haylas", nos hacen ser complementarios.

Grandes mujeres nos han precedido; grandes camaradas falangistas a las que la historia no ha hecho justicia. A los que creen que La Falange ha sido sólo un mundo de hombres habría que recordarles a Pilar Primo de Rivera y todas las componentes de la Sección Femenina, que tanto hicieron por la mujer de aquellos años de la postguerra; a Mercedes Bachiller, y su Auxilio Social, Mª Paz Martínez de Hunchito, cuyo retrato tenemos en esta sala.

Ella fue la creadora de Auxilio Azul; junto a otro grupo de camaradas pregonaban por las calles del Madrid de preguerra la prensa Falangista, visitaban a los camarada presos, vendían sellos para recaudar fondos para ellos. En aquellos peligrosos momentos de clandestinidad fue detenida el 30 de octubre de 1936 y conducida a la Checa de la calle Fomento y, el 31 del mismo mes, fue asesinada por los milicianos junto al cementerio de Vallecas, cuando sólo tenía 19 años. Esta camarada sí era una rosa sin espinas.

Es también de justicia mencionar a Mercedes Formica, que se afilió a la Falange en los primeros tiempos; el propio José Antonio la nombró delegada Nacional del SEU de la Facultad de Derecho y miembro de la Junta Política de La Falange. Fue una de las tres únicas abogadas que había en Madrid en los años 30. Tras la guerra Civil continuó su lucha por la defensa de la mujer, desde sus inquietudes sociales. En aquellos primeros tiempos del franquismo, fue tachada de feminista por defender la incorporación de la mujer en el mundo del trabajo y en las profesiones liberales.

Pero su mayor logro fue su importante papel en la reforma del Código Civil en 1.958, que supuso un cierto avance a favor de la mujer en temas como el hogar compartido, la custodia de los hijos, la participación en la administración de los bienes gananciales - que hasta entonces estaba en manos sólo del marido - y la separación legal, en casos de malos tratos, sin tener que abandonar el domicilio.

Creo, por tanto, que esto desmonta la imagen que se quiere dar de la mujer falangista, sumisa y descanso del guerrero, como algunos dicen y que la defensa de la mujer no es sólo mérito de la izquierda. Mujeres falangistas fuertes y luchadoras, a pesar de la adversidad, y ejemplo, pues, para las generaciones posteriores.

Pero volvamos al hoy y al mañana; los falangistas tenemos mucho que decir en esta sociedad que nos afanamos en transformar; tenemos mucho que decir en temas que afectan a la mujer en la sociedad, pero en realidad no sólo a ella, puesto que hay temas relacionados con la familia, la conciliación de la vida laboral y familiar o el aborto, que afectan a la institución familiar y, por tanto, también el hombre tiene mucho que decir. Hemos de desterrar lo que hoy se viene a llamar la discriminación positiva.

Los falangistas reconocemos el derecho a la Vida desde el mismo momento de la concepción, y hasta el instante de la muerte. La vida del inocente ha de ser protegida.

Nuestra oposición al aborto - en todos los supuestos - incluye la reivindicación inseparable de mejores condiciones sociales y económicas para las madres solteras; de ampliación de los medios públicos destinados al fomento de la familia y de una política ágil de adopciones, puesto que la defensa de este derecho fundamental a la vida de los no nacidos es, además, una necesidad acuciante en una situación en la que cada vez son más escasos los alumbramientos de nuevos españoles.

Propugnanos potenciar la vía de la adopción como alternativa al aborto. Los falangistas estamos luchando por la definitiva erradicación del aborto en España, a través de medidas legislativas eficaces que, por una parte, lo prohíban pero, por otra, ofrezcan a las mujeres distintas alternativas de actuación. Distintas asociaciones de apoyo a las mujeres embarazadas han pedido potenciar en España esta vía.

Esta vía está fundamentada en la puesta en marcha de extensas campañas de información dirigida a la mujer embarazada: a través de estas campañas, se difunden entre este colectivo los datos necesarios para poner en marcha el procedimiento adoptivo del propio hijo, a los efectos de evitar que la mujer aborte. Si una de cada diez mujeres que aborta diera a su hijo en adopción, resolveríamos el problema de la adopción en España, y los padres no tendrían que acudir al extranjero para buscar niños.

Creemos que es necesario incrementar la ayuda social a las familias con hijos. España está por debajo de la media europea en lo tocante a ayudas económicas ofrecidas a las madres que no tienen un trabajo remunerado. Básicamente, y desde una perspectiva falangista, estas ayudas deben estar orientadas a complementar los ingresos corrientes de la economía doméstica, al objeto de paliar los gastos que supone el nacimiento de un niño en el seno de la familia.

Por tanto, nuestra propuesta es clara al respecto: gastar más en esta clase de ayudas familiares; extender la cobertura a las mujeres que no trabajan fuera de casa; y extenderla más allá de la mayoría de edad (exactamente hasta la terminación de los estudios superiores en el caso de realizarse).

Exigimos la igualación de los salarios en igualdad de condiciones. En el sector privado la mujer cobra un 50% menos que los hombres; en el público un 11%. En total, la mujer cobra casi un 40% menos que los hombres en las mismas condiciones de formación y horario. Los falangistas apoyaremos cualquier medida tendente a poner fin a esta vergonzosa situación.

Pedimos la eliminación de datos discriminatorios. Los falangistas nos mostramos conformes con la eliminación de los datos de edad y sexo en los curriculum vitae remitidos a las empresas y su eventual sustitución por números o claves. De esta forma, el proceso de selección para determinado puesto se encuentra al margen de posibilidades de discriminación por razón de edad o de sexo.

Debemos fomentar la conciliación de la vida laboral y familiar. A pesar de la aprobación de la discutida Ley de Igualdad - que concede un permiso de paternidad de quince días, ampliable a cuatro semanas, independiente del de la madre, que es de dieciséis semanas ininterrumpidas- todavía estamos lejos de una situación deseable. Por ejemplo, Alemania concede un permiso remunerado de quince meses, tanto para hombres como para mujeres y permite disfrutar de la baja laboral cobrando un 67% del sueldo. Los falangistas propugnamos una ampliación legislativa de estos márgenes, reformando extensivamente la Ley de Igualdad.

Sin embargo el problema esencial -a la hora de hablar de conciliación- suele no ser ese, sino la práctica incompatibilidad entre los horarios y costes de las guarderías con los salarios y horarios de un puesto de trabajo estándar. En este sentido, los falangistas propugnamos un incremento en el número de guarderías disponible de carácter público, así como una más que evidente necesidad de flexibilización de sus horarios de apertura y cierre. Y cuestionamos la cada vez más extendida costumbre de dejar a nuestros hijos bajo la custodia y educación del servicio doméstico extranjero.

Algunas maneras de lograr compatibilizar la vida familiar y laboral se inscriben en la flexibilización en los horarios de entrada y salida, jornadas laborales comprimidas o la disposición de horas al mes libres para utilizarlas cuando se las necesite.

Se hace imprescindible fomentar la tasa de natalidad; para ello se haría necesario aumentar la cuantía de las ayudas por nacimiento de un hijo (esta ayuda podría, en un momento dado, sufragar gastos extra que permitan conciliar vida laboral y familiar); permiso de paternidad cobrando un porcentaje de sueldo (los padres participan más en la educación de los hijos y pueden alargar su estancia en casa); facilidades en la empresa de reincorparse al puesto de trabajo a través de declaraciones empresariales expresas, contenidas en los Convenios Colectivos; fomentar la creación de guarderías en los puestos de trabajo y facilitar la obtención de excedencias a las madres trabajadoras.

Postulamos un incremento de las ayudas a las familias numerosas. España es el estado Europeo que menos ayuda destina a las familias numerosas (incluso muy por debajo de Grecia o Portugal). En realidad, podemos afirmar que estas ayudas se limitan a pequeños descuentos en transporte, educación e IRPF.

Los falangistas rechazamos el sistema de cuotas obligatorias de mujeres en instituciones ó partidos políticos y listas electorales, por entenderlo insultante y sexista. Los cargos han de ocuparse según la valía de los candidatos al mismo y con independencia del sexo. Los falangistas, por tanto, proponemos la revisión de la Ley Orgánica 3/2.007.

Los falangistas exigimos que la llamada violencia de género - entendiendo que la violencia hacia las mujeres es una lacra que hay que erradicar - es también la que las mujeres ejercen contra los hombres; por ello abogamos por una ley de violencia doméstica que proteja a todos los miembros de la misma unidad familiar, con independencia del sexo de los agresores y del sexo de los agredidos.

Podríamos seguir pero, sin duda, seguirán saliendo otras medidas a lo largo del posterior debate.

Por último sólo decir que sigamos la lucha cada uno desde su trinchera. Tenemos mucho que hacer; España nos lo exige; nuestra doctrina nacionalsindicalista es nuestra arma.

Pongámonos manos a la obra porque, desgraciadamente, de no ser así, ambas se extinguirán si continuamos con batallas internas en lugar de buscar puntos de encuentro.


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lunes, 14 de diciembre de 2009

Editorial de LGE al programa 30: El Estado sin Historia

Barack Obama defendió hace unos días en West Point el refuerzo de tropas para la guerra de Afganistán. Aquel discurso tuvo lugar delante de los cadetes de la academia militar más cinematográfica y por lo tanto más famosa del mundo. Si nos tele transportamos a la mentalidad militar yankee, su comandante en jefe, siguiendo fielmente el consejo de sus generales, arengó a los cadetes que se han preparado allí para dejarse la vida en el frente.

Pero volvamos ahora a nuestra vieja piel de toro. Aquí Barak Obama es un simpático negrito progre. Para los virtuosos del PSOE es el ZP de América, el hombre de la sonrisa perpetua y la conjunción planetaria. Se piensan poco menos que tiene que cerrar Guantánamo mañana y que los yankees van a salir desfilando a una orden suya de todos los conflictos en cuanto se acabe la próxima coca-cola.

Nuestra necedad con denominación de origen hace que tertulianos y editorialistas de diversa orientación y pelaje se mesen las barbas de la corrección política porque hoy, 12 de diciembre, Obama ha recogido el Nobel de la Paz después de un discurso belicista. Hemos visto hasta comparaciones con Hitler, que también estuvo nominado, aunque no sabemos a quién dejan a la altura del betún (por supuesto no al negro, que eso sería racista y feísimo, pero si a los plumillas que las apuntan).

Jamás justificaremos desde aquí ideas tan típicamente yankees como el capitalismo o el imperialismo agresivo económico y cultural, pero es nuestro deber señalar que frente al concepto absurdo del estado que tienen los periodistas y los políticos españoles, en EE UU sí tienen las ideas bien claras. "Si bis pacem, para bellum".

Pero algunos de los periodistas escandalizados hoy por un discurso belicista del presunto progre Obama son los que ayer pedían a la pacifista Chacón que armara nuestros pesqueros y criticaron la negociación...

En España el estado se desmorona por la indecencia y la incompetencia de los políticos que lo gestionan, por la desvergüenza de una prensa que jamás fue independiente ni lo pretendió, por la corrupción del poder judicial y por la inacción de los que simplemente cohabitan como si no fuera con ellos la cosa cuando no son abiertamente cómplices con sus votos o su apoyo deliberado.

Pero antes, mas allá y por encima de la estructura del estado está un sustrato que es la patria. Síntomas de crisis o ineficacia del estado español hemos visto tantos que podríamos hartarnos de contar y son graves. Pero ataques tan directos al sustrato de nuestra identidad como el que vamos a tratar hoy van directos contra la línea de flotación de nuestra moral o eso pretenden. Son pasos sibilinos que poco a poco conducen a nuestra negación por la vía de falsear nuestra historia.

El diputado del PSOE por Granada, José Antonio Pérez Tapias, propuso en el parlamento una iniciativa para, según su lúcida inteligencia "reconocer la injusticia que supuso la expulsión de los moriscos" cuando de celebra el cuarto centenario de este acontecimiento histórico.

¿Son en el PSOE absolutamente ignorantes de la Historia de España? ¿O con estas manipulaciones pretenden deliberadamente que muchos españoles sientan vergüenza de una historia de la que tendrían que sentirse orgullosos? ¿Tenemos algo de qué pedir perdón a los que se sublevaron en Las Alpujarras jaleados por los turcos y los argelinos? ¿Alguien espera que un presidente yanquee pida perdón a los autores del 11-m?

Actitudes tan ruines y miserables, pedir perdón a los que fueron enemigos que se rebelaron contra tu patria, implica que te pierdan el respeto de dentro a fuera. Así, en pocos días tenemos planteados referendos independentistas en media Cataluña para desternillarse del estado y de la patria por un lado y por otro habrá que volver a negociar un precio "apañado" para que Al-Kaeda devuelva a los cooperantes que tiene en Mauritania.

Y mientras, Aminatou Haidar - ella solita - pone en jaque a todo un gobierno de necios, les hace un desprecio e inicia una huelga de hambre. Y Marruecos, nuestro enemigo del sur, como siempre se va de rositas.

Aprendamos del Sahara. Allí lo más parecido que hubo nunca a un estado y una patria fue España, cuando aquella tierra era una provincia más y sus habitantes tenían el mismo DNI que uno de Soria. España salió "de najas", cometiendo una irresponsabilidad que a muchos españoles y saharauis de bien les duele todavía, como nos duele ver el camino que llevamos en otras provincias españolas donde volverán las tribus y los clanes.

Y para aprender, es necesario que alguien que enseñe. Tenemos la fortuna de que la verdad es un valor imperecedero. La memoria es recuerdo subjetivo y con ella nos pueden tratar de manipular. Pero la historia, los hechos, son objetivos, ciertos e incontrovertibles. De hechos vamos a hablar; de hechos que hacen patria, de hechos que enseñan patria. Porque la historia entendida y enseñada como debe ser, es uno de los mejores cementos del hombre. Porque España tiene la historia más increíble de la humanidad; porque en lugar de pedir perdón afirmamos nuestro orgullo legítimo de ser españoles. Como suele decir nuestro amigo Martín, acomódense, y escúchennos. (Por Carlos Chinchilla)

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la gran traicion del rey y el gobierno español al sahara

Recojo, de un enlace colgado en internet a través de una red social, el siguiente fotomontaje harto esclarecedor, de la responsabilidad del actual monarca y sus colaboradores necesarios, en la enorme traición practicada con el pueblo saharahui - español de pleno derecho - durante la agonía de Francisco Franco, y que da carta de naturaleza a la posición de lucha extrema adoptada por Aminatu Haidar y explica, con mucha lógica, las razones de su rechazo a recibir ninguna otra nacionalidad que no sea la saharahui, a la que la ONU, España y el mundo Occidental se habían comprometido, abandonándolos después a su suerte. Mucho menos desea la nacionalidad española - ofrecida como alternativa - culpable, a través de su monarca, de la Alta Traición que se deduce del montaje. Esa nacionalidad ya la tenía cuando los abandonamos a su suerte para verguenza y escarnio de nuestro pueblo.



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martes, 1 de diciembre de 2009

Editorial de LGE al programa 29: Nada nuevo bajo el sol

Nada nuevo bajo el sol. Si cerrásemos los ojos y nos trasladásemos en el tiempo, a lo largo de los años, de las centurias pasadas, a cualquier otro momento de nuestra historia y nos preguntáramos cuales serían los problemas del momento, la respuesta siempre sería la misma: La Revolución Pendiente.

Inexorablemente el socialismo de base, que surge siempre de una reivindicación justa – se transforme después en lo que se transforme – nos pondría de nuevo ante la tesitura de resolver siempre los mismos problemas: La crisis, el desempleo, la explotación, la inseguridad, el campo, la miseria, la especulación, la intermediación salvaje, la usura, el beneficio desmedido, la falta de liquidez y de financiación, de acceso a la propiedad.

Nos pondría también ante la destrucción del tejido industrial, de las explotaciones agrarias, de las familias, de las cooperativas y de las PYMES, las grandes olvidadas en todas las reivindicaciones. Y nos pondría ante el enfrentamiento entre distintos, entre clases, entre patrones y obreros, entre sindicatos, entre partidos; Nos obligaría a pasar por encima de otros para reivindicar lo propio, con el consiguiente descalabro y la inutilidad e injusticia del esfuerzo.

El próximo día 12 de diciembre, las movilizaciones obreras nos devolverán a la realidad, como, los pasados 20 y 21 de noviembre, lo hicieron las agrarias y ganaderas; Nos traerán de vuelta de ese aburrido viaje en el tiempo en el que nada cambia y en el que las propuestas caducas, por parte de todos, siempre son las mismas.

No tenemos nada que objetar al documento conjunto de UGT y CC.OO. leído con rigor, como nada teníamos que oponer - de ninguna manera - a las justas reivindicaciones del campo a las que desde aquí nos unimos. 12 propuestas y una conclusión que, con ligerísimos matices, ha de ser asumida por todos.

La grave crisis es, ciertamente y como ellos afirman, producto de un sistema financiero, globalizado, desregulado y capitalista, cuyos evidentes excesos nadie se ha ocupado de impedir y se nos han vendido como crecimiento, solvencia, libre mercado y estabilidad. Su resultado: la destrucción, el desempleo, el salvamento de los bancos.

Todo producto, sí, del “raquítico” Estado Liberal, pero también - y este es el otro problema - de las caducas respuestas de los sindicatos horizontales y de clase.

Es cierto que la protección laboral nació como necesidad de defensa ante los desmedidos deseos del capital sin control. Como freno ante la voracidad de los frecuentemente inescrupulosos empresarios; pero ese modelo es producto de una estructura global, a la que tanto contribuyó el propio marxismo internacionalista y materialista. Una estructura propia de multinacionales sin patria, en la que lo que prima es el coste de producción bajo y los mercados potenciales.

Ante ellos era la protección. Y son ellos, sin embargo, los que en verdad aprovechan con frecuencia la situación de crisis para despedir, bajo múltiples fórmulas, a buena parte de sus trabajadores.

¿La causa? El descenso de quizá un una o dos décimas de dígito en sus pingües beneficios, mediante ERES y otros sistemas. En esto, los sindicatos tienen razón.

Pero, ¿y nuestras pequeñas y medianas empresas? ¿Y nuestros autónomos? Representan el 80% del tejido español, son frecuentemente locales, familiares, pero se rigen por los mismos criterios legales de defensa de derechos que aquellos monstruos para los que fue creada la protección. Y se mueren. Se mueren solas.

Ellas, que defienden el empleo hasta el final, que no se plantean cambios entre sus empleados, ya no por el descenso de los beneficios sino incluso tras años de pérdidas continuadas, están solas. Sin acceso a los capitales, sin protección social, sin alternativas y liquidando sus sociedades con los mismos costes en que incurren las multinacionales. Porque nadie pensó en ellas. Porque nadie pensó en nosotros, en el 80% de los empleos españoles.

Se asustan quienes nos oyen decir que es imprescindible la participación activa de los trabajadores en los medios de producción. Que han de acceder a la propiedad tanto en el campo como en la ciudad, que es misión del estado facilitar esto, ocupándose de los servicios públicos y nacionalizando el crédito, haciendo accesibles los capitales al tejido social.

Pero se asustan tanto los liberales, los empresarios convencidos del libre mercado global y del capitalismo galopante, como los trabajadores que creen que el acceso a la propiedad es tan sólo la colectivización por parte del Estado y la expropiación sin más responsabilidades.

Y es que una vez más las reivindicaciones de los sindicatos, incluidos los agrarios, eluden una respuesta que contribuiría a dar con la solución: hay que superar los modelos económico, laboral y sindical actuales. Hay que construir una sociedad basada en el acceso a la propiedad de los trabajadores, como producto del esfuerzo común, con una función social que cumplir, más allá del infinito y desmesurado rendimiento y con acceso adecuado a los capitales, a unos capitales que ha de proveer la iniciativa privada y emprendedora, allá donde sea posible, y el Estado, a coste propio, donde sea necesario.

Porque no habrá solución si se trata de unos contra otros. De unos por encima de otros. No habrá solución si los derechos no vienen acompañados de obligaciones, si la participación no se asume en todos sus extremos, si asumimos que es distinto ser empresario de ser trabajador; sin entender que no hay empresa sin el trabajo de todos. Ni hay trabajo sin empresas.

Sin asumir que los sindicatos no son una suerte de excedencia para unos pocos - una fuente de poder - sino el modo de articular la participación del hombre en la sociedad más inmediata, el mundo laboral, en la construcción del tejido productivo, en el arma para engranar capital, trabajo, intelecto, innovación, emprendimiento.

Desde Sorel – que influyó en casi todos - hasta nuestros días, se ha especulado mucho acerca de las fórmulas posibles, pasando, por supuesto, por todos los maestros del marxismo y las escuelas inglesa y alemana. Y también por las fórmulas nacional-socialista y fascista del primer tercio del siglo XX en Alemania e Italia.

Se ha especulado acerca del papel del hombre dentro del proceso productivo; y en la medida en que aquellos lo quisieron convertir en simple mano de obra sin sentido trascendente, fracasaron y volverían a fracasar hoy.

Fueron José Antonio, Ramiro y el resto de nuestros fundadores, los que lograron una fórmula - aún pendiente - que funcionará, que funciona, que devuelve su sentido al hombre y lo convierte en una fuerza vital para la convivencia y la construcción, que supera todas las barreras y que, a nuestro modo de ver, es la única alternativa a los modelos caducos. Se llama Nacional-Sindicalismo.