domingo, 31 de enero de 2010

Memoria histórica, individual y colectiva (Editorial número 33 de LGE)

La memoria, como no puede ser de otro modo, es, por definición, individual, personal, intransferible, selectiva. Se cuida, se ejercita, se domestica, se provoca, pero nada podemos hacer por cambiarla, por sustituirla, por modificarla o por eliminarla, de manera colectiva.

La Historia, por su lado, tiene un problema similar. La podemos aprender o ignorar, la podemos investigar o inventar, la podemos obviar e incluso podemos tratar de sustituirla por otra; podemos arrancar las páginas de los libros o ni tan siquiera escribirla, pero la historia es la historia y está ahí, terca, impasible, inamovible, inalterable, por mucho que haya quienes se empeñen en ello por revanchismo, odio e imprudencia.

Por eso, ya pueden otorgar subvenciones a supuestos historiadores, para encontrar a Lorca donde les gustaría, que si no está, no está. Ya pueden abrir fosas del franquismo que si sólo hay animales, sólo hay animales. Y en cambio, ya pueden tapar con toneladas de cal, escombro y piedras, las minas de Camuñas, que allí debajo están los 48 cadáveres separados hasta ahora, los vestigios del martirio y las muchas capas más de asesinados por los rojos en el 36 y que alcanzarán, según los forenses independientes – que aquí no hay subvenciones para la memoria histérica – al menos otro centenar de asesinados y enterrados muchas veces vivos.


El diario el País lo explicó muy bien: se trataba de hombres ricos, de derecha y con dientes de oro... y cabe entender que esta sí es una causa clara para que te arrojen vivo o muerto por un hueco de 40 metros de profundidad y te cubran de cal, en la retaguardia. Hombres, mujeres, niños, sacerdotes, religiosas...

También se acuerda muy bien de cómo era la cosa el asesino de Paracuellos, Santiago Carrillo, que acaba de hacer memoria comparada y ha llegado a la conclusión de que la Iglesia y la derecha no han evolucionado nada desde el 36. Que siguen como entonces. Si yo fuera de derechas, o religioso, empezaría a hacer memoria ya, vaya a ser que entre afirmación y afirmación Carrillo aplique la misma técnica que entonces y nos pasemos cavando fosas toda la vida.

Y memoria ha hecho también, por lo visto, Antonio Gala, en El Mundo. Sí, esa babosa amanerada, arrugada como una pasa que colecciona bastones, sabe Dios con que obscuro objeto, mientras escribe infumables libelos a diario y aburridísimos libros, de vez en cuando, ha escrito en su cloaca “la tronera” hace unos días, que siempre ha repudiado, antes y después de las negociaciones, a ETA y los etarras. "A los de ahora; antes no; con Franco y con Carrero no".

Es que lo que tienen la memoria y la historia - decía - que son individual, la primera e inapelable la segunda. Y algunos quizá hagamos – o hagan - un enorme esfuerzo por perdonar, pero pueden estar todos seguros - Zapatero, Carrillo, Gala y otros “victoriosos” combatientes – de que nuestra memoria, la individual, la colectiva, la histórica y cualquier otra, olvidar, no olvidará nunca.


Todos somos dueños de nuestros silencios como esclavos y responsables de nuestras palabras. Hablemos de memoria y de Historia. Acomódense y escúchennos

Wikio

1 comentario:

Anónimo dijo...

Página 111 del libro "El magnicidio de Carrero Blanco", Ed. Akrón 2010: El Magistrado instructor, Don Luis de la Torre Arredondo cuestionó la actuación del Capitán General de Madrid, Tomás García Rebull (antiguo falangista), del Fiscal General Herrero Tejedor, del Ministro de Justicia Francisco Ruíz Jarabo y del Jefe Superior de Policía de Madrid Federico Quintero, que se mostraba reticente. Asimismo dijo que le ponían trabas en su camino; por ejemplo, un día el fiscal JOSÉ RAYA MARIO le pidió que si resultaba algo contra determinadas personas (uno de los nombres era el etarra Javier Aya Zulaica "El Trepa") QUE LO PASARA POR ALTO.......