viernes, 4 de febrero de 2011

Más razones para acudir el 5 a las 5: Cómo le explico…

Hace casi cuatro años, cuando se aproximaba la puesta en libertad del miserable asesino De Juana Chaos, cuando estábamos inmersos en el nunca interrumpido proceso de negocicación con la banda asesina que aflora de nuevo, recurrentemente, como cada vez que los gobiernos de turno necesitan un mecanismo para desviara su atención sobre su nefasta gestión, mientras buscan pasar a la historia como los “pacificadores de Euzkadi”, al precio de la sangre de todas las víctimas, mi mujer, Marisa, escribía estas líneas que fueron publicadas - entre otros lugares - en la página de la AVT, entre las lágrimas de las víctimas. Hoy las traigo aquí de nuevo, porque hay quien ha concluido que lo del cinco a las cinco está a medio camino entre la provocación y la inoportunidad. Lean quienes así opinan hoy, porque no dudo que tras la sosegada lectura nos veremos, como no puede ser de otro modo, el cinco a las cinco:

COMO LE EXPLICO…

Soy una mujer de 41 años, española y católica. Estudié en un colegio religioso bilingüe francés, Licenciada en Ciencias de la Educación, especialista en Educación Especial, titulada en lenguaje gestual, Logopeda, con más de 20 años de experiencia en el mundo laboral, madre de una preciosa niña de casi 5 años a la que llamamos como el pájaro de la Paz. Fui educada en una buena, trabajadora y honesta familia media de la España de los 60.

Ninguna de las formaciones culturales, religiosas, humanas o académicas de las he recibido y poseo, ninguna palabra o gesto que conozco en esta o en otras lenguas, ningún término que pueda figurar en un diccionario, ningún manual, ninguna guía, ningún poema, ningún cuadro o escultura, ninguna película, ningún juego, ninguna nueva tecnología, nadie me puede ayudar en mi nueva tarea: explicar a mi hija lo que está pasando.

Cómo le explico a Paloma: que tiene dos abuelas y un solo abuelo porque hace más de 20 años, cuando su papá era aún un muchacho, un hombre malo, al azar, se ensañó a tiros con su abuelo “Ricardo” en la puerta de su casa, porque juró defender a España con su vida, por que se hizo militar, se atrevía a vestir de uniforme y se le había retirado la escolta el día antes por falta de presupuesto.

Cómo le explico que su papá, nunca más tuvo una vida normal, que él vio el atentado, que quedó marcado, que su tío vio el atentado y quedó marcado, que su yaya se quedó con su dolor a solas.
Cómo le explico por qué su papá tiembla asustado cuando tiran un petardo o se explota un globo en una fiesta.

Cómo le explico que su familia tiene una herida abierta de por vida y que no es una pupa que se pueda curar con uno de sus mágicos besos.

Cómo le explico por qué nosotros apretamos los dientes y nos ponemos serios, mientras ella se ilusiona al ver las fotos de su abuelo en la televisión y al oír su apellido en la lista de víctimas.

Cómo le explico que no le puede dar en mano ninguno de los dibujos que le hace a su abuelo y por qué se los ha de dejar sobre “una piedra” junto con 5 rosas rojas, en un lugar frío, lleno de cruces (como en la que “tacharon” a Jesús) donde, cuando vamos, todos estamos tristes.

Cómo le explico que su abuelo no va a bajar del cielo, aunque ella se lo pida al niño Jesús cuando reza por las noches o se lo pida a los Reyes Magos en su carta.

Cómo le explico por qué en las fotos de nuestra boda sólo había una bandera en el lugar de su abuelo.

Cómo le explico que la mentira es mala y sin embargo nos están gobernando los que mienten.

Cómo le explico que todos somos iguales, pero su familia no lo es.

Cómo le explico lo que es justo, si no hay justicia a nuestro alrededor.

Cómo le explico que se ha de comer todo, porque es pecado tirar la comida y porque hay muchos niños que se mueren de hambre, pero que a los que nos gobiernan sólo les importa que no se muera de hambre el hombre que mató a su abuelo.

Cómo le explico que hay que ser puntual, pero que ella ha de vivir llegando tarde al colegio si ese día algún vecino ha visto algo sospechoso y toca esperar a que la policía mire debajo de nuestro coche.

Cómo le explico que tiene que ser buena, pero hoy, se premia a los malos.

Cómo le explico que no hay que reírse de los demás, cuando se están riendo de todos nosotros.

Cómo le explico que no podemos ir de vacaciones o a ver a la familia que tenemos en Vascongadas, por que en nuestro caso es una “provocación” y además les pondríamos en peligro.

Cómo le explico que no se debe gritar, cuando lo que le nace a uno, es romperse la voz pidiendo: Memoria, Dignidad y Justicia.

Cómo le explico que ha de escuchar si nadie parece oírnos.

Cómo le explico que hay un Gobierno que nos ha de proteger, pero que nos está destrozando aún más.

Cómo le explico que hay cárceles para que los hombres paguen sus culpas, pero que los culpables de su desgracia están ya en la calle.

Cómo le explico que hay que proteger a los más débiles, a los pequeños, pero hoy se les abandona a su suerte.

Cómo le explico que intentamos ser buenas personas, llevar nuestras vidas adelante, disfrutar de los nuestros hasta que Dios quiera, pero no nos dejan.

Cómo le explico que es pecado mortal matar, si al asesino de 25 personas es hoy un “héroe”.

Cómo le explico que no sabemos explicarle demasiadas cosas.

Cómo le explico toda esta locura; dónde puedo buscar los argumentos, las palabras, los razonamientos.

Y sobre todo cómo le explico que no se piden las cosas llorando, cuando nosotros no dejamos de llorar para que el asesino de su abuelo… se pueda morir de risa.”

Marisa Maíz.- Nuera póstuma del Teniente Coronel Ricardo Sáenz de Ynestrillas

1 comentario:

Soldado Vikingo dijo...

Una carta muy emotiva y acertada.
Muy poca verguenza tienen los que nos comparan con esos asesinos. ETA emplea el asesinato por la espalda y los atentados para atemorizar a la población y chantajearla en busca de sus objetivos.
Espero que algún día se haga Justicia (si, deseo que haya Justicia con mayúsculas).