Los iguales clarito delante

Recuerdo un viejo chiste, si se le puede llamar así, que jugaba con la paradoja americana de la igualdad – racial en este caso – referida a la forma de sentarse y distribuirse en los autobuses, donde la discriminación impedía que blancos y negros viajaran juntos, y compartieran asientos. En el chiste el conductor se ponía en pie y afirmaba rotundo: “aquí ya no hay blancos y negros; a partir de ahora somos todos azules: ¡A ver! Los azules oscuro que pasen de pie al fondo y los azules clarito, que se sienten delante”. Esa es la sensación que tiene uno cuando cada día se despacha con las noticias que desgranan los escandalosos tratos de favor que los poderosos obtienen de los políticos y los políticos de sí mismos, que para eso son también muy poderosos. Que el ex banquero Alfredo Sáenz es un delincuente no lo digo yo. Lo dice una sentencia clarísima que determinó, entre otras cosas, su responsabilidad en la fabricación de pruebas falsas contra sus clientes con el...