Aún humea la casa cuartel de Burgos y los edificios de los alrededores. Aún se discutía anoche, en tertulias, reuniones de camaradas, de amigos, de compañeros de trabajo, la verdadera intención del atentado de Burgos. Hubo quien adjudicó preparación suficiente para asustar sin matar; quien elucubró sobre la intención última de esta recua de miserables asesinos, tratando de mostrar su cara más poderosa, pero más “amable”. Quién especuló sobre el alcance de su ”campaña” de verano. Hay quien se indigna porque algunos medios se refieren a ellos como banda separatista, cuando en la opinión de estos, debería llamarse sólo banda asesina. Pero la banda asesina, miserable, terrorista, marxista y separatista - sí, separatista – permanece ajena a todas estas disquisiciones. Hasta me parece intuir que les divierte la polémica, que ironizan con las especulaciones hechas desde mentes más o menos racionales, acerca de alimañas incapaces de obrar con criterio humano alguno. Ellos tienen trazado su mac...