Ayer se ha sabido que la asesina miserable Idoia López Riaño ha sido beneficiada con el acercamiento, desde Granada, a la prisión de Nanclares de Oca. Es decir que, en palabras de Pérez Rubalcaba, Idoia López Riaño no es etarra, ha pedido perdón a sus víctimas, las está resarciendo conforme a sentencia y con ella, como con todos los demás casos, se está cumpliendo la ley y nada más que la ley. Idoia López Riaño asesinó a 23 personas a sangre fría. Fue expulsada de todas las maras - me niego a llamarlo comandos - a las que perteneció, precisamente porque, en opinión del resto de las alimañas de cada mara, era una bestia inmunda de gatillo fácil. Esto, dicho por excrementos humanos como Antonio Troitiño Arranz o el propio Soares Gamboa, pone el vello de punta. Si en opinión de quienes no tienen el menor escrúpulo para asesinar cobardemente a todo el que se cruza en su camino, la autodenominada “Tigresa” es una mala bestia, ¿qué imagen podemos tener de ella el resto de la humanidad y e...