Ideología de Género: La enorme distancia que media entre el 8 y el 10 de marzo

Verdades como puños (editorial, 5 de marzo de 2019): No es cuestión de género
Macarena Assiego Jaén
Portada de Tiempo Muerto
Miedo me da establecer hoy los parámetros de nuestro programa y enseguida compartirán conmigo que es toda una aventura de arriesgada incorrección política, la que emprendemos hoy. Estamos apenas a tres días del gran aquelarre del 8 de marzo que me niego a calificar de feminista, al menos sin previamente matizar que es eso. La huelga que, aprovechando el día internacional de la mujer trabajadora, celebrarán y llevarán a cabo quienes supuestamente, han recogido el testigo de las 120 de Nueva York para convertirlo en un aquelarre de dominación, de injusticia y de persecución, que se parece - pero justo en sentido contrario - a aquel que dio a luz al primer sindicato de mujeres, cuando efectivamente las mujeres tenían todo por conquistar y se enfrentaron a todo y a todos por unos derechos básicos tan elocuentes, que hoy da vergüenza oírlos en boca de algunas de esas feministas de papel couché.

Cuando nos Prohibieron ser mujeres ...
Enferma pensar que un camino tan arduo y tan pesado, con tanto sufrimiento y dolor, en tan poco espacio relativo de tiempo – poco más de 100 años - se pueda convertir en un festín político de reivindicaciones de las que muchas de aquellas bravas mujeres, abominarían sin dudarlo hoy, viendo en lo que se ha convertido su jornada de reivindicación, homenaje y lucha.

Alicia V. Rubio
Es verdad que, como tantas veces en la historia, la razón se pone del lado de la izquierda ante la deserción - cuando no el enfrentamiento claro - de la derecha, el capital y los poderosos de todo signo, entregando al adversario, los valores necesarios que conforman, con el tiempo, la supremacía moral de la que aquella hace gala.

Pero no es menos cierto que aquella izquierda inicial y la de hoy, no pueden estar más lejos, una de otra, en objetivos, valores, metodologías y aspiraciones y que en el camino han ocurrido muchas cosas que desdibujan los inicios y necesariamente nos traen a la actualidad, obviamente adulterada y manipulada.

De aquellos mensajes iniciales, la siempre inteligente izquierda construiría un nuevo frente de lucha de clases con el que perpetuar tanto el enfrentamiento como el victimismo y en el que mantener a unos contra otros, caldo de cultivo siempre necesario para su subsistencia ideológica.

Cuca Casado
Desde las terribles afirmaciones de Simone de  “no se nace mujer, se llega a serlo”, o “no todo ser humano hembra es necesariamente una mujer”, hasta las afirmaciones actuales donde se pretende que el sexo es un accidente intrascendente en el desarrollo humano y las relaciones entre individuos y otras que por pudor me niego a poner por escrito, pero que desgraciadamente van a tener la oportunidad de oír y ver un año más, en todos los informativos en los próximos días, tuvimos que pasar, por ejemplo, por la negativa de Victoria Kent y otras a otorgar el sufragio a la mujer, porque podía estar muy influido por el confesor o director espiritual y no daría, por tanto, los resultados apetecidos por esa izquierda radical que establece y conquista derechos y determina libertades, siempre y cuando esos derechos y esas libertades sean los que a ellos convienen y en el sentido previsto.

Mitos y realidades del feminismo
En esos derechos y libertades, desde luego, no se contemplan los que van ligados a la familia y los fundamentos morales que dieron origen a nuestra civilización occidental. Esa civilización que tiene cuotas ridículas de violencia intrafamiliar, especialmente en España, precisamente porque los fundamentos morales han ido modificando paulatinamente, las conductas irracionales propias de los seres humanos no domesticados por marcos morales y éticos.

No se contempla, porque no sirve a sus intereses, que las mujeres y los hombres tomen decisiones compartidas que afecten de manera distinta a sus trabajos, sus carreras, sus dedicaciones familiares.

No se contemplan tendencias naturales a desarrollar características y habilidades distintas de forma natural, porque la tortuga evolutiva sobre la que nos movemos se ha empeñado en dotarnos de impulsos, características y deseos orientados a la pervivencia de la especie.

No se contempla, por supuesto, que hombres y mujeres somos esencialmente distintos, pero dotados de derechos idénticos como seres humanos racionales, con iguales oportunidades para la educación, el trabajo, la vivienda, la felicidad…

Portada de Guía Práctica para padres maltratados
Francisco Serrano
El modelo imperante, el políticamente correcto, ha impuesto un camino normativo que no puede ser más injusto y criminal. Un camino que ha acabado con esos deseos de igualdad para imponer una supremacía distinta. Ha legislado distinto para esos supuestos iguales, ha invertido la carga de la prueba sobre el acusado y no sobre el acusador, ha dinamitado de facto la presunción de inocencia, ha generado un modelo de negocio clientelar de miles de millones de euros que se reparten de manera tan oscura, que es imposible determinar el destino de los fondos con claridad, y ha generado un terrible efecto llamada sin consecuencias civiles o penales apreciables, para quien las maneja torticeramente, que desvirtúa y desarma a una de las partes de todo conflicto familiar, porque ha cambiado la tradicional tendencia del poderoso a aprovechar su posición sobre el débil, - sean cuales sean uno y otro - para tornarlas en otra donde víctimas y verdugos lo son por mera razón de sexo, que no de género, nos digan lo que nos digan. No necesitan probar nada.

Nos han separado en buenos y malos, en perseguibles por ser hombres y ¡ojo! por ser mujeres que no comulguen o acepten la tiranía. Ellas también son conducidas al infierno de los hombres, de las malas mujeres, de los seres despreciables sin derechos, de las negacionistas.

Han sustituido el supuesto patriarcado que convertía a las mujeres en objeto de atención necesaria por parte de “sus hombres”, por su propia debilidad, confinándolas en casa, con sus tareas domesticas o familiares, mientras ellos traían el sustento porque, por lo visto, no tenían mayor capacidad - siempre según el discurso oficial  - por otro aún más terrible que pretende arrebatarles hasta la última gota de libertad, convirtiéndolas en endebles criaturas que no sólo no pueden tomar decisiones independientes sobre cómo encarar sus vidas y sus familias, sino que necesitan de toda la ayuda y tutela del Estado, para alcanzar cuotas de poder y responsabilidad, que de otro modo, pobres desgraciadas de mentes y capacidades inferiores, no alcanzarían.

María Girona Ayala
Y mientras, España se muere. Se estigmatiza a quien desea ser padre y madre. Se asesina al nonato con la financiación y el empuje de tipos que, como Georges Soros y su imperio de la muerte, son también los responsables de la extensión de esta ideología dictatorial de género. Y con la muerte por envejecimiento de España llegan otros problemas.

Ya hace varios años que no renovamos las tasas de población natural. Y entonces aceptamos como buenas las políticas migratorias que, al margen de su efecto en el empleo, en la calidad de vida o en el entorno cultural, arrojan cifras objetivas sobre la violencia de género que deberían darnos que pensar.

Es lógico. Los migrantes son casi siempre los menos favorecidos, los que son utilizados como mano de obra barata, los que proceden, en muchos casos, de estratos culturales extremos, o los que proceden de culturas distintas que aceptan como prácticas naturales, las que nuestro mundo occidental considera denigratorias, mutiladoras, sexistas y discriminadoras, ya sean los matrimonios con niñas, las lapidaciones o desfiguraciones con ácido, las ablaciones o las múltiples prohibiciones que abarcan desde los ropajes a los derechos más elementales, como conducir, por ejemplo.

Leonor Tamayo con la portada de su libro, su historia
La ideología de género es un todo. Un corpus de destrucción de una sociedad libre, para sustiruirla por otra subyugada y esclava, donde algunos de esos esclavos y esclavas no sólo no saben que lo son, sino que creen que están en la parte de arriba, entre los que mandan.
La legislación que nos ha traído hasta aquí fue implantada por uno de los gobernantes más nefastos del régimen del 78, José Luis Rodríguez Zapatero, y en apenas unos meses de Pedro Sánchez ha pretendido ser todavía más radical, pero nos equivoquemos: la legislación fue aceptada sin discusión por todos los partidos del arco parlamentario, con todos sus votos, ya fuera por miedo a lo políticamente incorrecto, ya fuera por convicción, incluidos los períodos en que gobernó el Partido Popular, sin modificar una coma, excepto para empeorarla en determinadas comunidades como la de Madrid, bajo el mando de Cristina Cifuentes, en clara competición con la también empeorada ley andaluza de Susana Díaz. Ninguna está ya y dicen que se abren períodos de esperanza y de cambio. Algunos nos comprometemos con ello. Ya veremos de qué son capaces los demás.

María Godoy
Como primera demostración, vamos a violar flagrantemente la normativa de cuotas. No vamos a traer al mismo número de hombres que de mujeres entre nuestros invitados y contertulios. Nosotros elegimos por talento. Por el valor de cada cual en aquello que hace o que aporta y si son hombres, pues estupendo. Y si son mujeres, más y mejor nos darán la razón en que la única protección estatal que requieren nuestras féminas, son las que proporcionemos a las familias por igual, a la natalidad, a la conciliación, al desarrollo personal y profesional de hombres y mujeres sin pedirles que dejen de ser lo que son ni impedirles que sean lo que quieren ser.

Hoy nos acompañan cuatro mujeres de bandera, aquí, en el estudio y otras dos más por teléfono. Todas brillantes, porque todas hacen lo que han elegido hacer, sin pedir permiso. Sin servidumbres de género, sin renuncias. Y tan sólo dos hombres. Enseguida les presentamos a nuestros invitados que hoy como nunca, ilustran nuestra próxima sección, porque hoy, como siempre, escriben desde las trincheras.

Uno de esos dos hombres es el que les habla, Martín Ynestrillas, y esto es Verdades como Puños en Somos Libro. Comenzamos Escrito en las Trincheras

Escucha el audio del programa en este enlace

Invitados:

Macarena Assiego Jaén, madre de 7 hijos, autora de Tiempo Muerto, expresidente de la Asociación en defensa de la familia numerosa de Talavera de la Reina, Toledo
Cuca Casado, enfermera, estudiante de criminología, master en psicología, co-autura de Mitos y Realidades del Feminismo, del Instituto Juan de Mariana
María Godoy, editora (Kartum), autora de la tetralogía La cima del Atlas y de un macro-estudio sobre violencia intrafamiliar, en preparación para su publicación
María Girona Ayala, Asociación para la defensa de víctimas de injusticias y abogado especialista en Violencia de Género y maltrato
Francisco Serrano: Diputado autonómico por Vox, Licenciado en derecho, fiscal en excedencia y exjuez; autor de La dictadura de Género y de Guía Práctica para padres maltratados:
Alicia Rubio: Vicesecretaria de movilización de Vox, filólogo, profesora de Educación Física, autora de Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres:
Leonor Tamayo Colomina: Presidente de Profesionales por la Ética, fundadora de Women of the World Plafform, autora de Mi historia y 11 más

Enlaces de Interés:

https://www.juandemariana.org/
http://profesionalesetica.org/
https://www.youtube.com/watch?v=P1anIPSd5ZY

Jesús Muñoz también nos acompañó durante el programa, siendo el responsable de la grabación del vídeo para el canal de televisión Malos Tratos Falsos TV
Ø  







Comentarios

Anónimo ha dicho que…
En abril de 1924, Miguel Primo de Rivera promulga un Decreto Real, firmado por él como presidente del Directorio Militar y por Alfonso XIII, según el cual otorgaba el derecho a voto a la mujer. En la Asamblea Nacional de 1927 había ya trece diputadas. Tras la marcha del general Primo de Rivera en 1930 se restablece la Constitución de 1876. @unosolosoy

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