Editorial de La Gran Esperanza, Programa 27

Hemos asistido estas dos últimas semanas a varios acontecimientos que han llamado poderosamente la atención de este programa. Tanto, que nos preguntamos si, realmente, estamos a las puertas de la clandestinidad; de la necesidad de recluirnos en catacumbas y refugios, de irnos a las montañas para poder seguir profesando una fe, una ideología y una actitud ante la vida y la sociedad, políticamente incorrectas. Hemos asistido a la concatenación de actuaciones policiales, jurídicas, políticas y mediáticas, destinadas todas a mostrar que los falangistas, los disconformes, los disidentes con el régimen y con el sistema, somos eso que los políticamente correctos llaman “fascistas”, en la acepción más “democrática” del término, que es aquella que nos convierte en execrables, en intolerantes, en odiosos, en peligrosos ultraderechistas fanáticos dignos del mayor de los desprecios, de las más duras condenas y de la persecución sin fin. Hemos visto cómo se establecían equivalencias insostenibles e...