domingo, 4 de octubre de 2009

Cortinas de humo

Vengo afirmando, desde hace algún tiempo, que la sociedad española bienpensante se equivoca cuando deduce que la ley del aborto o la de Memoria Histórica, por poner dos ejemplos claros, son cortinas de humo para enmascarar la nefasta política económica del ejecutivo y su consiguiente desempleo y destrucción del tejido empresarial medio, y que sirven para contentar así a diversos sectores progres que empiezan a pensar en ir a comer a la Moncloa cada día, ante la falta de recursos propios, por muy progres que sean.


De hecho niego la mayor. La cortina de humo, acabada la patochada de la corazonada y que servía de excusa tanto a Gallardón desde hace un montón de años como, circunstancialemente, al gafe manifiesto de ZP, es el paro y el desempleo. Sí, como lo leen. He llegado al convencimiento de que la política económica y sus consecuencias, ejemplo de ineptitud y estupidez congénita, criticada incluso por los autores del engendro económico ZP, - léase Sevilla y Solbes - no sólo no es fortuita o casual, como se dice en términos jurídicos, sino que es provocada y medida y atiende a un interés claro: mantener ocupada a la sociedad española en lo que supone, por definición, su primera preocupación, por encima de cualquier otra y que no es otra que sobrevivir, comer y mantener el empleo, aquellos que aún lo conservan. De ningún otro modo se pueden entender si no, las medidas tomadas por el ejecutivo -ahora sí, ahora no; ahora quito, ahora pongo; ahora impuestos, ahora no - que son contrarias a las tomadas por cualquier país del mundo donde, dicho sea de paso, tienen en este momento mayoría los gobiernos del pelaje ZP: Obama, Brawn, Da Silva, Sócrates, Morales, Castro, Chavez, Correa, etc...
De ningún modo se podría entender que el FMI, el BCE, y hasta la madre superiora del convento de clausura más remoto le afeen las políticas, las cifras y las mentiras y le auguren una permanencia en la destrucción y la crisis, aún cuando el resto del mundo la habrá abandonado ya en 2010, con el consiguente contrapelo inflacionista y, como consecuencia, de aumento de los tipos de interés. Doble pleno, porque así tendrá entrenidos a los españoles en comer, primero y en pagar la hipoteca, después, durante un largo tiempo que le permitirá seguir con su satánico plan preestablecido: la destrucción de todo vestigio de civilización occidental en España.
Créanme mis lectores si les digo que no creo que sea broma; que realmente su proyecto ideológico sacrifica hambre, paro y destrucción de empleo y de bienestar, si en el breve plazo en que permanezca al frente del gobierno ha sido capaz de sentar las bases de un Nuevo Orden Mundial, que debilite los resortes de nuestra civilización hasta hacer imposible su reconstrucción.


Por eso, porque sabe cuales son las prioridades de los españoles hambrientos y el nivel de tolerancia ante la tiranía económica, es por lo que se da tanta prisa en destruir.
Juzguen ustedes, si no: Memoria Histórica, reescritura de la misma a mayor gloria de sus ancestros (los rojos, me refiero); matrimonios con progenitores AyB y adopciones por parte de parejas homosexuales; Ley del aborto, y del asesinato libre, también en su versión Muerte Digna; Ley de Educación para la Ciudadanía o de trepanación intelectual de los niños de las generaciones venideras; tolerancia y participación activa en la destrucción de la unidad nacional - la interior - y renuncia expresa a la integridad nacional - exterior - con episodios como el Estatuto de Catalauña, la foto del marruecos imperial - incluidas Canarias, Ceuta, Melilla, las islas del Alborán y parte de Al-Andalus, la visita del tonto de baba de Moratinos a Gibraltar en paridad, etc.; la tolerancia islámica y sus subvenciones a la par que se persigue y se destruye todo signo de cristianismo en nuestro entorno - la última ofensiva, la retirada de los crucifijos en los colegios, o el intento chusco de descalificación parlamentaria de Benedicto XVI con la inestimable participación del circo de IU - y alguna que sin duda me dejo en el tintero.
No amigo lector, las cortinas de humo son las que nos mantienen cogidos de aquel lugar que tenemos entre las piernas mientras nos susurran aquello de ¿no nos haremos daño, verdad doctor?. Las cortinas de humo son la amenaza permanente de que el que se mueve no sale en la foto - y la foto es el curro - y de que la protesta puede llevar aparejada una patada allá en la zona donde la espalda pierde su casto nombre.
Y mienttras tanto este satanás hurde y culmina su plan de destrucción de España, y de los pilares y cimientos que sostienen nuestra cultura, nuestra religión, nuestro idioma, nuestro derecho. Por eso es trascendente estar atento a lo importante, presto a la batalla, incansable en la acción y la reivindicación, pese al empleo, al hambre y al paro.
Por eso es fundamental celebrar la hispanidad en Pamplona, donde se cuestiona con furia, el próximo día 11 o acudir a la manifestación en defensa de la vida y contra toda forma de asesinato el próximo 17. Porque esas no son cortinas de humo. Son reductos de libertad. Y ni el PP ni el PSOE, estarán allí para defenderlos.

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