Quince de mayo
Cualquiera que haya visto ayer la cobertura dada por el medio de derechas por excelencia - según dice de sí mismo – a las manifestaciones de las plataformas de la Puerta del Sol de Madrid – y otras análogas en el resto de España – no habrá podido dormir. No, no me refiero al hecho de que algunos se hayan ido a la cama cerrando puertas y ventanas, cargando escopetas y mandando a los niños al sótano – tal pudiera parecer el necesario y correcto proceder de los “ciudadanos de bien”, según la clasificación de la emisora, que distinguía entre “gente vestida como anti sistemas, gente con pinta de izquierdas y gente normal (apuesten)” – sino al resto. A los que no podíamos salir de nuestro asombro viendo vomitar memeces, calumnias y planteamientos reaccionarios varios, que le habrían dado vergüenza al mismísimo Ronald Reagan. A mí, desde luego, me ha costado muchísimo conciliar el sueño, entre arcada y arcada, debatiéndome entre la posibilidad de ir a acampar junto a ellos a la Puerta del S...
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